Hace no mucho, la noticia en España era el polvo, la tierra seca y la angustia de unos embalses famélicos. Hoy, el relato ha dado un vuelco tan violento como inesperado. El sonido de fondo en el sistema eléctrico español ya no es la alarma de sequía, sino el estruendo de las compuertas abriéndose para liberar el exceso de agua.
Lo que la meteorología ha regalado en forma de lluvias torrenciales durante este inicio de 2026 se ha convertido en una paradoja financiera: sobra tanta energía que el mercado, diseñado para gestionar la escasez, ha empezado a mostrar sus costuras ante la abundancia. El precio de la luz no solo ha bajado; se ha roto.
Una tormenta perfecta. Y esta vez, literalmente. Una sucesión de borrascas atlánticas (Goretti, Harry, Ingrid…) y un inicio de año extraordinariamente lluvioso han llevado la reserva hidráulica al 77,3%. Este escenario ha obligado a las centrales hidroeléctricas a trabajar a destajo. No es una opción: muchas son centrales «fluyentes», lo que significa que no pueden almacenar el agua y deben turbinarla para evitar desbordamientos, inundando la red eléctrica de energía barata.
Esta situación ha dibujado dos realidades opuestas. Por un lado, para los hogares con tarifa regulada (PVPC) o indexada, el refrán «año de nieves, año de bienes» se cumple literalmente. La factura se desploma gracias a la entrada masiva de renovables. Por otro lado, la energía nuclear, diseñada para funcionar 24/7 como carga base, se ha convertido en la víctima colateral.
Los datos técnicos de Red Eléctrica corroboran esta tendencia. En los registros de generación del 12 de febrero, se observa cómo la energía nuclear se mantiene en una línea plana de unos 5.770 MW , pero operando en un entorno donde la eólica supera los 17.000 MW en horas punta, empujando los precios hacia abajo y desplazando a otras tecnologías.
La mecánica de un mercado «roto». El exceso de agua y viento ha provocado que el precio de la electricidad se «rompa» en las horas de menor consumo. Ya no hablamos solo de la «curva de pato» solar a mediodía; ahora los precios cero o negativos aparecen también de madrugada. Según El Español, en los primeros diez días de febrero se acumularon 69 horas con precios cero o negativos.
El sistema está tan saturado de energía que necesita «esponjas» para absorberla. Aquí entra en juego el bombeo hidroeléctrico (usar electricidad para subir agua de un embalse inferior a uno superior), que actúa como la gran batería del sistema. Los informes de REE son reveladores al respecto. Durante la madrugada del 12 de febrero, el sistema registró un consumo de bombeo masivo para evitar el colapso de la red, alcanzando valores de consumo (energía retirada de la red) superiores a los 1.800 MW:
- A las 04:05 horas del 12 de febrero, el consumo de bombeo fue de -1.850 MW.
- A las 04:55 horas, se mantuvo en -1.848 MW.
Esto confirma que España está utilizando sus embalses reversibles para «beberse» el exceso de electricidad que producen el viento y el agua fluyente mientras la demanda duerme.
Una radiografía del precio. Como consecuencia, el precio mayorista se ha desplomado. Según Expansión, el precio medio para este 13 de febrero es de 4,38 €/MWh en el mercado mayorista (pool), una cifra irrisoria comparada con años anteriores.
Sin embargo, el mercado presenta una «trampa» horaria para el consumidor. Aunque la media es baja, la volatilidad es extrema. Las gráficas de OMIE muestran una curva plana cercana a cero durante casi todo el día, que se dispara verticalmente al anochecer.
- El valle: El 12 de febrero, el precio se mantuvo prácticamente plano y bajo durante la mayor parte de la jornada.
- El pico (La hora prohibida): Al caer el sol y dejar de aportar la fotovoltaica, y coincidiendo con la cena, el precio se dispara. Entre las 20:00 y las 21:00 horas se concentra el tramo más caro, superando los 35 €/MWh en el mercado mayorista, lo que se traduce en más de 170 €/MWh para el consumidor final debido a los peajes y cargos del sistema.
Para el consumidor inteligente, las «horas chollo» se sitúan ahora de 15:00 a 16:00 horas (con precios negativos en el pool de -0,03 €/MWh) y durante la madrugada.
Previsiones. ¿Es esto una anécdota o una tendencia? Los expertos consultados por El Periódico de la Energía, como Javier Revuelta de la consultora AFRY, creen que es estructural. Los mercados de futuros (forwards) para marzo y abril ya cotizan a la baja (40€ y 25€ respectivamente).
La previsión es que 2026 cierre con un precio medio de unos 55 €/MWh. Esto reabre con fuerza el debate energético: si la energía renovable es capaz de cubrir la demanda a precios cero, la viabilidad económica de mantener el parque nuclear —que no puede parar y arrancar a voluntad— se complica.
El «problema» de los embalses llenos es, en realidad, la señal de que el mercado eléctrico marginalista cruje cuando la materia prima es gratuita y abundante. Para el ciudadano, la lección es clara: la luz es casi gratis, pero solo si sabe mirar el reloj antes de encender el interruptor.
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La noticia
El mercado eléctrico de España se ha roto: sobra tanta energía que estamos usando los embalses como pilas gigantes
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alba Otero
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