Hay lugares que parecen tranquilos hasta que alguien decide llevarlos más allá de lo razonable. Escenarios concebidos para la precisión y la disciplina que acaban convertidos, por una combinación de ambición y audacia, en el marco de gestas que rozan lo imposible y dejan una huella difícil de borrar. Las pistas de Cortina, en Italia, han visto todo tipo de proezas deportivas, pero pocas como la ocurrida en 1981.
Regreso con aroma a cine. Cuando los Juegos de Invierno regresan a Cortina d’Ampezzo, las pistas no solo recuperan su historia deportiva, sino también una de las secuencias más desbocadas y brutales jamás rodadas en la nieve.
La escena en cuestión convirtió a estas montañas en escenario de persecuciones imposibles, disparos adrenalínicos en pleno descenso y saltos suicidas que quedaron grabados en la memoria colectiva mucho antes de volver a estar en el centro del calendario olímpico, o incluso de que el mismísimo Tom Cruise amplificara la escena en su saga de Misión Imposible.
La persecución más salvaje. La historia tuvo lugar en el año 1981, durante el rodaje de For Your Eyes Only que llevó al mismísimo James Bond (entonces interpretado por Roger Moore) a huir esquiando de asesinos armados, motocicletas e incluso un biatleta que le disparaba mientras descendía a toda velocidad.
De hecho, la brutal secuencia culminó con una maniobra tan absurda como legendaria: deslizarse por una pista olímpica de bobsleigh a más de 80 kilómetros por hora y salir despedido al vacío como si fuera una rampa. Era una escena extrema incluso para la saga, que llegaba de enviar al agente al espacio, pero que encontró en los Alpes italianos un nuevo límite para su fórmula de peligro constante.
Seis semanas al borde del desastre. La secuencia en cuestión exigió más de un mes de rodaje, conductores expertos heredados de The Italian Job, cables de piano, cámaras montadas sobre bobsleighs y nieve transportada en camiones en plena sequía.
No solo eso. El equipo siguió adelante pese a lesiones del propio Roger Moore, bobsleighs incendiados y un nivel de riesgo tan extremo que obligaba a revisar cada tornillo de las cámaras antes de lanzarse por el hielo.

Bogner y los hombres que sí sabían esquiar. Detrás de la cámara estaba Willy Bogner Jr., exolímpico y pionero de la filmación de esquí, quien decidió rodar la acción hacia atrás y diseñó esquís de doble punta para sobrevivir al reto.
A su alrededor, especialistas como John Eaves, campeón mundial de esquí acrobático, aprendieron a descender las pistas de bobsleigh una y otra vez, mientras algunos actores luchaban simplemente por mantenerse en pie sobre los esquís.
Cortina, especialistas y memoria. Otro de los nombres clave estuvo en la figura de Giovanni Dibona, especialista local reclutado para probar si era posible entrar y salir del canal de hielo esquiando, una hazaña que definió toda la secuencia final.
Décadas después, contaba el Wall Street Journal que Dibona apenas recuerda por qué perseguían a Bond, pero sí el esfuerzo titánico que supuso rodar en aquellas condiciones, una experiencia que le hizo comprender que el cine de acción no era muy distinto del deporte extremo.
Entre el glamour y la tragedia. Plus: el rodaje estuvo marcado también por la muerte. Durante una pausa por el campeonato mundial de bobsleigh de 1981, un atleta estadounidense falleció en competición y, en el último día de filmación, un joven especialista italiano murió al volcar su trineo.
Todo ello contrastó con el estreno glamuroso del filme, una puesta de largo por todo lo alto al que acudieron el entonces príncipe Carlos y Diana de Gales.
Bond se bajó de los esquís, Cortina no. Lo cierto es que, con el paso de los años, el personaje de James Bond dejó atrás la nieve para otros menesteres como colgarse de trenes y helicópteros, pero Cortina siguió siendo un templo del vértigo, uno compartido por cine y deporte.
Allí, quienes vivieron aquel rodaje saben que las películas de Bond y los Juegos Olímpicos tienen algo esencial en común: ambos parecen elegantes desde fuera, pero esconden una dureza que solo entienden quienes se han lanzado alguna vez cuesta abajo (o arriba) sin red.
Imagen | United
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La noticia
La carrera más salvaje en las pistas olímpicas de Cortina fue en 1981. Un hombre se lanzó esquivando balas y asesinos en motocicleta
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Miguel Jorge
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