Desde el espacio, todo se ve distinto. Sin ir más lejos, el aluvión de precipitaciones que ha rajado el rostro de la península. O que una de las estructuras humanas que mejor se ven desde el espacio son los invernaderos de Almería. Desde el espacio las cordilleras montañosas son llamativas, pero de África llama la atención una línea oscura que corta el terreno durante cientos de kilómetros y no es una carretera.
Su existencia data de hace 2.500 millones de años, más de la mitad de la historia de la Tierra. Y las razones por las que sigue visible hoy explican también por qué seguirá ahí dentro de otros tantos millones: se trata del Gran Dique de Zimbabue.
Antes de nada, un par de matices sobre su nombre: es grande y atraviesa Zimbabue pero no es un dique: es la intrusión rocosa continua más larga conocida en el planeta, según el Zimbabwe Geological Survey. O mejor dicho, un lopolito. Tiene 550 kilómetros de longitud, entre 3 y 13 km de anchura y sobresale hasta 450 metros sobre las mesetas del Cratón del Zimbabue.
A lo largo de la historia la NASA ha fotografiado este hito geológico en varias ocasiones en diversas misiones, fundamentalmente a través de sus satélites de observación terrestre y también por astronautas. Su imagen es tan característica que funciona como punto de referencia desde el espacio.
Live Science recoge que en 1983 la inmortalizaron los astronautas a bordo del transbordador espacial Challenger, recogiendo únicamente la parte sur de la estructura. En el año 2000, una sección de 62,2 x 39,2 kilómetros del Gran Dique fue captada por el satélite Radiómetro Avanzado de Emisión y Reflexión Térmica Espacial (ASTER), a bordo del satélite Terra de la NASA:
El Gran Dique de Zimbabue es mucho más que un hito geológico
Si hay una fotografía icónica y detallada desde el espacio, esa es la del 30 de septiembre de 2010. La hizo un astronauta de la tripulación de la Expedición 25 de la Estación Espacial Internacional con una cámara Nikon D2Xs y una lente de 180 mm.
Hace 2.500 millones de años, la roca fundida del manto terrestre encontró grietas en la corteza por las que subir entre las capas de roca existentes. Al enfriarse, se solidificó formando una masa de roca verdaderamente dura: el Gran Dique de Zimbabue. Lo lento de ese proceso y la estabilidad del cratón explican que haya sobrevivido prácticamente intacta a la erosión durante millones de años.
El Gran Dique es como una cápsula del tiempo: que esa enorme formación haya sobrevivido sin inmutarse permite a la comunidad científica estudiar cómo era el interior de la Tierra en aquella época, algo que no es posible en la mayor parte del planeta. Y por supuesto, le hace seguir siendo visible desde el espacio.
Cuando el magma subió y se fue enfriando, los minerales se fueron separando y concentrando en capas como sedimentos, lo que dejó grandes acumulaciones de platino, cromita, níquel, vanadio y oro. Porque el Gran Dique de Zimbabue también tiene una gran importancia estratégica y económica, en tanto en cuanto alberga la tercera mayor reserva mundial de platino y contiene otros minerales críticos para la industria tecnológica.
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Portada | NASA
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La noticia
La ‘cicatriz’ de 2.500 millones de años en África que la NASA lleva décadas mirando desde el espacio: por qué sigue visible hoy
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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