Cuando llegaron los aranceles recíprocos de Trump en abril del año pasado, Apple hizo lo que llevan años haciendo cuando la cosa se pone fea en Washington: moverse rápido, callarse y pagar. La estrategia funcionó durante meses, hasta que el Tribunal Supremo hizo lo que muchos esperaban: declarar esos aranceles ilegales. Pero la alegría duró poco.
Trump ha respondido con un arancel global del 15% el máximo que permite esa vía y esta vez con una diferencia: se aplica igual a todos los países, así que mover producción a India o Vietnam no sirve de nada. Todos pagan igual. En ese escenario, Apple ha anunciado esta semana que fabricará el Mac mini en Houston. Y la noticia tiene más capas de las que parece.
Tim Cook y Donald Trump en una relación más que peculiar
Tim Cook lleva dos mandatos perfeccionando la misma jugada con Donald Trump, y en agosto de 2025 la ejecutó en su versión más elaborada hasta ahora. Apareció en el Despacho Oval con una caja blanca enorme decorada con el logo de Apple y dentro, una pieza de cristal de Corning el mismo material de las pantallas del iPhone con la manzana recortada en el centro y montada sobre una base de oro de 24 quilates extraído en Utah.

Tim Cook la montó personalmente sobre el escritorio mientras Trump observaba. En el cristal, grabado a láser: «Presidente Donald J. Trump. Programa de fabricación americana de Apple. Hecho en USA. 2025.»

Era el sello de un compromiso de 600.000 millones de dólares en inversión americana a lo largo de cuatro años, arrancado tras meses de presión de la administración Trump y acompañado, como no podía ser de otra manera, de exenciones arancelarias.
Apple no lo anunció porque quisiera, lo anunció porque era eso o seguir pagando una factura que no tenía techo. Trump consiguió lo que quería: una foto, un titular y la sensación de haber ganado. Cook consiguió lo que quería: que los aranceles no se comieran los márgenes del iPhone. Los dos salieron del Despacho Oval satisfechos, cada uno con su versión de la historia.

Una ofrenda construida pieza a pieza
Dentro de ese plan de 600.000 millones hay compromisos que van mucho más allá de un Mac ensamblado en Texas. Todo el cristal protector de los iPhone y Apple Watch del mundo va a fabricarse en una planta de Corning en Kentucky. Y luego está el movimiento, quizás más sorprendente de todos: Samsung va a fabricar en su planta de Austin los sensores de cámara diseñados por Apple y podrían llevar al iPhone 20 hasta los 200 megapíxeles. Trump ha conseguido, sin pretenderlo exactamente, que dos competidores históricos se conviertan en socios estratégicos en suelo americano.

El Mac mini en Houston es la última pieza de este rompecabezas. Sabih Khan, director de operaciones de Apple, guio esta semana al Wall Street Journal en la primera visita pública a la planta de Foxconn en el norte de Houston, donde ya se ensamblan los servidores de IA de la compañía.
Un segundo edificio, ahora mismo un almacén vacío, se convertirá en 20.439 metros cuadrados. Tres campos de fútbol de tamaño para la línea de montaje del Mac mini antes de que acabe el año. La producción en Asia continúa. Lo que salga de Houston abastecerá el mercado local norteamericano. Lo justo y necesario para tener contento a Trump.

Por qué el Mac mini y no otro Mac
La elección del producto está muy deliberada. En 2019, Apple eligió el Mac Pro para la misma operación en Austin, y lo que ha pasado con aquella planta desde entonces lo dice todo: la producción ha caído desde que abrió en 2013. El Mac Pro es el producto más caro de Apple, un nicho dentro del nicho, y la línea de montaje texana nunca tuvo demasiado sentido industrial más allá de la foto con Trump.
Ahora Apple confía más en la demanda a largo plazo del Mac mini. Es muy popular entre desarrolladores de software y usuarios que quieren usar agentes de IA desde el escritorio. Además, es el Mac más barato. Aun así, el Mac mini representa menos del 5% de las ventas de Mac a nivel global y menos del 1% de la facturación total de la compañía.
No es el producto que mueve la aguja de Apple. Pero Trump tiene ya una pequeña colección de productos Apple fabricados específicamente para él que nadie más puede tener: el Mac Pro de Austin de 2019 y la placa de cristal y oro de 2025. Pronto podrá añadir que los Mac mini que se venden en su país se ensamblan en Houston. Porque Tim Cook lleva años perfeccionando este juego, y de momento le sigue funcionando.
Fuente | Wall Street Journal
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La noticia
Vuelve el cortejo a Donald Trump. Apple se lleva la fabricación de un icónico Mac a Estados Unidos para intentar sobrevivir a la guerra de aranceles
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
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