ByteDance no es sólo la empresa responsable de TikTok: se trata de un conglomerado que está empujando el desarrollo de la inteligencia artificial en China. Y hace unas semanas presentaron una IA de generación de vídeo que era lo más brutal que habíamos visto: Seedance 2.0. Calcaba a la perfección a cualquier personaje de animación, pero también a actores de carne y hueso. Occidente no tardó en reaccionar, alzando la voz y argumentando eso de “qué pasa con mis derechos de autor”.
Y, de fondo, hay algo más importante: un capítulo más de la lucha de poder tecnológico entre China y el resto del mundo.
En corto. Seedance 2.0 es una IA multimodal que nos permite generar vídeo a partir de texto, imágenes y otros chips de vídeo. Con un solo prompt, la IA se encarga del resto, combinando vídeo, audio y efectos visuales que pueden llegar a ser extremadamente realistas. Durante los días siguientes al anuncio pudimos ver multitud de ejemplos que evidenciaban un nivel de “perfección” no visto anteriormente en otros modelos de vídeo.
«Que viene China». Y el problema es el que te estás imaginando: para recrear a un Brad Pitt y Tom Cruise fotorrealistas, evidentemente se ha inspirado en los de carne y hueso. También en la inagotable biblioteca de Douyin, el TikTok chino, lo que le permitió una compleja comprensión de las expresiones faciales, físicas y cálculo de iluminación en multitud de situaciones. Ya lo decía mi compañero Lacort: esto no es un “que viene China”, sino un “esto China ya lo hace… y nosotros no”.
Hollywood descuelga el teléfono. Y claro, al igual que hizo la industria japonesa cuando OpenAI copió descaradamente sus obras para que pudiésemos crear a nuestro perro estilo Ghibli en ChatGPT, la industria del cine estadounidense no tardó en alzar la voz. Una de las primeras fue Disney, que al más puro estilo Nintendo, envió una carta de cese y desistimiento a ByteDance, acusando a la empresa china de usar personajes de Disney para entrenar a su modelo.
A Disney le molesta esta amenaza, pero le molesta más no sacar tajada como la que sí obtiene de su alianza con OpenAI. Días más tarde fue la Motion Picture Association (a la que pertenecen Netflix, Amazon Prime, MGM, Paramount, Sony, Universal, Warner o Disney) la que envió la misma carta de interrupción de operaciones a la empresa china, acusándola de usar sus personajes y material protegido para entrenar el modelo. Y ha tenido consecuencias.
Echando el freno. En China, Seedance 2.0 sigue operativa, donde ha conseguido un alto grado de viralidad entre los usuarios, pero donde también sirve como herramienta para los creadores. ByteDance planeaba abrir el acceso global a mediados de este mes de marzo, pero debido a las amenazas de la industria del cine occidental, han puesto esos planes en barbecho.
«Estamos tomando medidas para fortalecer las salvaguardas actuales mientras trabajamos para evitar el uso no autorizado de la propiedad intelectual y la semejanza por parte de los usuarios» – La respuesta de ByteDance
Disney seguro que ha visto este vídeo:
Pulso geopolítico. No se sabe cómo o cuándo Seedance 2.0 se lanzará fuera de China, pero de fondo hay algo muy interesante: el uso del copyright como arma arrojadiza en la guerra tecnológica. Si esto ya ha pasado de ser un “que viene el lobo” a “el lobo ya está aquí”, Occidente está usando sus armas disponibles para frenar el avance.
Llevamos años siguiendo la guerra tecnológica y comercial entre Estados Unidos (arrastrando a Europa) y China, y si este movimiento implica un movimiento más en la partida geopolítica actual en la que los dos polos están desarrollando su IA a pasos agigantados. Y China lo está logrando sin tener a mano los mismos recursos que las Big Tech de la IA de EEUU. Se estima que Seedance se ha construido sin los chips H100 de NVIDIA vetados para China, unos que sus rivales sí tienen.
Precedentes. Es algo similar a lo que ocurrió con DeepSeek en LLMs y ahora pasa con el vídeo sintético: EEUU se ha esforzado por dejar a China fuera de la conversación, pero se las están apañando para tener una fuerte presencia en ella. Otro ejemplo es la ingeniería inversa a las máquinas de ASML o a que SMIC y Huawei estén logrando avances en la construcción de chips de vanguardia.
Capacidad vs regulación. Y otro tema importante de el ‘caso Seedance’ es que se ha convertido en un ejemplo del choque frontal entre la capacidad técnica de la IA y el poder regulatorio de la industria. Tiene gracia que cuando se supo que la industria estadounidense de la IA había ‘tomado prestado’ Internet enterito para entrenar sus modelos, otras industrias fueran más tibias que cuando lo hace una empresa china.
Y en el centro de todo está una Unión Europea que está manifestando su intención de poner algo de cordura al avance por el avance, pasando por encima de unos derechos de autor que se pueden pisotear en función de quién lo haga. En una propuesta para “proteger el trabajo creativo con derechos de autor en la era de la IA, el Parlamento Europeo exige una serie de medidas para que las empresas paguen por los recursos que necesitan para el entrenamiento de la tecnología.
Según esas empresas, una medida así iría en contra del progreso y de las empresas de IA más pequeñas. Sería curioso que ByteDance respondiera a Disney con ese mismo argumento.
–
La noticia
Seedance 2.0 ha utilizado la propiedad intelectual de Hollywood para viralizarse. Hollywood ha utilizado los juzgados
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alejandro Alcolea
.




































