El Boulevard Périphérique es una suerte de M-30 a la parisina. La ciudad francesa tiene, como Madrid, una carretera de circunvalación con una longitud de 35 kilómetros. Fue ideada en 1958 para desatascar el tráfico rodado por el centro de la ciudad con un claro objetivo: era más rápido rodear el centro de la ciudad a una velocidad sostenida que pasar por el centro de la misma.
Ambos proyectos han crecido con vidas paralelas. La carretera parisina no se terminó hasta bien entrada la década de los 70 y Madrid comenzó la construcción de la suya en esa misma década. Pero, con el tiempo, han vivido los mismos problemas. Rápidamente, la carretera quedó absorbida por la propia ciudad, creando una suerte de autopista urbana.
Eso ha provocado una serie de problemas. El primero de contaminación, tanto por emisiones de los vehículos como por el ruido generado. Pero también problemas sociales con muros arquitectónicos que dificultan el paso peatonal o en bicicleta y que rompen la cohesión interna de la ciudad. Madrid ha solucionado parte de este problema con Madrid Río, enterrando una parte de la misma y, ahora, cubriendo el paso de Ventas.
En París se han encontrado con una situación similar. El Boulevard Périphéric se construyó sobre los restos del antiguo muro de Thiers, una fortificación defensiva terminada en el año 1844 que a principios del siglo XX era totalmente inútil y dificultaba el paso al interior de la ciudad de quienes vivían fuera de la muralla. Lo que no imaginaban es que estaban a punto de crear un nuevo muro.
La ciudad lleva años debatiendo qué hacer con esta vía de circunvalación. Ya se han tomado medidas para tratar de reducir el tráfico. La última propuesta pasa por reconvertirla en un verdadero bulevar, con sus árboles, sus pasos de peatones y sus carriles bici.
Una nueva alcaldía, un viejo proyecto
Durante la alcaldía de Anne Hidalgo, la ciudad ha tomado diversas medidas para reducir el tráfico en el centro de la ciudad, calmar el paso de los vehículos y penalizar a quienes llegan hasta el corazón de París en coche. Así, se ha implementado un proyecto para multiplicar el número de carriles bici, reducir los trayectos que pasan por el interior de la ciudad y castigar a los que llegan con un SUV hasta la misma Torre Eiffel.
Hidalgo ha dado el relevo a Emmanuel Grégoire, quien ha conseguido mantener el control de la ciudad en manos de los socialistas. Y ahora se abre un nuevo melón: ¿qué hacer con la M-30 parisina?
Bajo el mandato de Hidalgo, la carretera ya había dado los primeros pasos para convertirse en un verdadero bulevar. Así, la velocidad se ha reducido a 50 km/h pero el atasco es tan serio que la mayoría de los conductores decían que no notaban la diferencia.
Pero la intención del nuevo Gobierno es ir más allá. El nuevo alcalde no ha escondido en ningún momento que quiere profundizar en el camino diseñado por Hidalgo, reduciendo el volumen de vehículos que circulan por la ciudad. Y, sobre todo, reconvirtiendo el actual cinturón de circunvalación en un bulevard urbano. Esto es: transformar la carretera en una vía limitada a 30 km/h, crear un carril bici que la recorra entera y dejar espacio para el peatón.
Es un proyecto por el que también apuestan los partidos ecologistas parisinos que, además, apoyan la creación de pasos de cebra semaforizados, en lugar de elevar pasos de peatones con puentes. Esto «lo cambia todo porque la carretera es una autopista circular, y desde el momento en que se rompe (se instalan los semáforos), ya no es el mismo modelo», señalan sus representantes.
Reconvertir la imagen del Boulevard Périphéric es una vieja ambición de los partidos ecologistas y los socialistas ya que se lleva hablando más de una década del caótico tráfico que se vive día a día en París pero también de la brecha social existente entre quienes viven dentro y fuera de la misma. Ya en 2015, The Guardian dedicaba un artículo a los problemas generados por esta autopista urbana.
La intención del nuevo equipo de Gobierno es tener terminado el proyecto antes de terminar su mandato. Es decir, que los primeros años de la próxima década, París haya cambiado la morfología de este espacio por completo. Sin embargo, desde Le Figaro avisan de que la burocracia puede jugar a la contra y que todo se atascaría si el cuerpo de policía emite un dictamen desfavorable sobre la medida.
Foto | Romain DC en Wikimedia y Johan Mouchet
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La noticia
París tiene un tráfico tan caótico que ya juguetean con una idea: reconvertir su M-30 para circular en bici y pasear
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alberto de la Torre
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