Dos empresas farmacéuticas se han asociado para poner en marcha un ambicioso plan de síntesis de fármacos en el espacio. No es una manía cara. Está más que comprobado que algunos medicamentos cuentan con ventajas añadidas si se cristalizan en condiciones de microgravedad. Hasta ahora, las pocas empresas que lo habían hecho habían trabajado solas o con el único apoyo de agencias como la NASA, pero que dos de ellas se asocien sin necesidad de que la agencia espacial intermedie marca el que podría ser el inicio de una era.
Mejor unir fuerzas. Las dos empresas en cuestión son Varda Space Industries y United Therapeutics Corporation. La primera, fundada por exempleados de SpaceX, lleva sintetizando medicamentos en el espacio desde 2023. La segunda no ha viajado nunca más allá de la Tierra, pero es una compañía biotecnológica con potencial suficiente para que la unión haga mucha más fuerza. El objetivo inicial será la cristalización en microgravedad de medicamentos para enfermedades pulmonares raras. No obstante, en el futuro se podrían producir fármacos para otras muchas patologías.
Todo empezó en 2019. En 2019, las compañías Merck Sharp & Dome Corp. (MSD), en colaboración con el Laboratorio Nacional de la Estación Espacial Internacional (EEI), realizaron experimentos de cristalización con el fármaco pembrolizumab (Keytruda). Se trata de un medicamento contra el cáncer que, como suele ser habitual en la quimioterapia, se administra mediante infusión intravenosa, en un proceso que puede durar horas. Al cristalizarlo en el espacio, se obtuvo una forma más estable que permitía su administración en una sola inyección, haciendo el tratamiento mucho más cómodo para los pacientes.
Una cuestión de tiempo. Se ha visto que, al cristalizarlas en condiciones de microgravedad, muchas moléculas se ensamblan de una forma más lenta y constante. Los resultados son moléculas mucho más estables que, una vez usadas como fármaco, tienen una gran variedad de ventajas. Por ejemplo, se disuelven mejor, no requieren tanto frío para su almacenamiento, provocan menos efectos secundarios y su vida útil es más larga.
La experiencia de Varda. La compañía Varda comenzó su proyecto de farmacología espacial en 2023. Ese año lanzó al espacio la primera de una serie de cápsulas sin tripular con reactores químicos en su interior. En esos reactores se cristalizan moléculas que, tras unas cuantas semanas o meses de trabajo, se devuelven a la Tierra. Esa primera cápsula fue la W-1. Actualmente se encuentra llevando a cabo su misión la W-6 y se espera lanzar al menos tres más este año. Además, tras la unión con otra compañía farmacéutica, Varda confía en poder escalar a 7 lanzamientos en 2027.
También para investigación. Las moléculas que se cristalizan en el espacio dan lugar a cristales más grandes. Eso facilita también su investigación. Por eso, con este tipo de proyectos no se busca solo obtener fármacos. También se espera conseguir moléculas candidatas a convertirse en medicamentos, para analizarlas más minuciosamente por parte de los científicos que están en la Tierra.
Esto es solo el principio. En el futuro, los viajes al espacio estarán mucho más extendidos. La reutilización de cohetes permitirá hacer muchos más lanzamientos en menos tiempo, el turismo espacial se convertirá en algo cada vez más frecuente y muchas investigaciones públicas y privadas se podrán realizar en órbita. Si se consigue la inversión suficiente, la infraestructura para obtener fármacos en el espacio será cada vez más sencilla. Y, desde luego, los beneficios para los pacientes también irán en aumento.
Imagen | Varda/Magnific
–
La noticia
Dos farmacéuticas se unen para hacer medicamentos en órbita sin depender de la NASA: el espacio como nueva fábrica
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
.







































