La pirámide invertida poblacional que tenemos en España hace que cada año se jubilen cientos de miles de profesionales con décadas de experiencia a sus espaldas. Directores de área, gerentes de zona, responsables de equipo y otros cargos intermedios y de gerencia que han sostenido las estructuras durante décadas. El problema no es su salida, que debería ser un proceso normal y esperado, el auténtico reto para las empresas es que ahora nadie quiere ocupar su lugar.
La situación incluso tiene nombre técnico «crisis de sucesión» y los datos la confirman. Según datos recogidos en el informe ‘El valor Humano: tendencias globales sobre el futuro del trabajo‘ elaborado por Manpower Group, el 57% de las empresas a nivel global reconoce que el envejecimiento sus plantillas ya está afectando a su estrategia de recursos humanos. Los puestos clave de gerencia se jubilan y la generación Z no parece dispuesta a cubrirlos. Razones no les faltan.
Las jubilaciones se disparan. Los primeros en llegar a la edad de jubilación han sido la generación de los baby boomers, pero ya comienzan a jubilarse los primeros miembros de la generación X, que empieza a acercarse al retiro en masa. Solo en España, en 2024 se registraron 368.065 nuevas jubilaciones, un 12,6% más que el año anterior, mientras que las 345.000 jubilaciones registradas en 2025 muestran un ritmo sostenido para los años siguientes.
Como señala a Expansión, Óscar Berumen, CEO de Grupo Viraal, lo que se pierde con estas salidas no es solo una plaza vacante: «Cuando una empresa deja ir estos perfiles pierde conocimiento técnico, memoria estratégica y una forma profunda de entender el negocio». Es un tipo de conocimiento no se contrata con una oferta de trabajo al uso.
La generación Z tiene muy claro que no quiere ascender. El fenómeno tiene hasta nombre: conscious unbossing, o la desvinculación total de los puestos de decisión que está poniendo en práctica la generación Z. Según una encuesta de la firma de selección Robert Walters, el 52% de los profesionales de la generación Z evita activamente los puestos de mando intermedio a lo largo de su carrera. El 69% los describe como roles en los que se exige un alto nivel de estrés, a cambio de una baja recompensa económica.
Dicho de otro modo, la mejora salarial que ofrecen las empresas no compensa la carga mental adicional que conlleva el ascenso, por eso los jóvenes de la generación Z no está dispuesta a renunciar a la salud mental o a la conciliación con su vida personal. Según los últimos datos de 2024 del INE, el salario medio de los menores de 25 años en España era de 1.372,8 euros. Asumir más responsabilidades sin una compensación realGráfico no es la propuesta más atractiva, por lo que muchos jóvenes prefieren cumplir en sus puestos actuales y conservar unas condiciones compatibles con su vida personal.
La IA acelera el problema desde otro flanco. Por si el rechazo a ascender no fuera suficiente, la irrupción de la IA en el ámbito laboral ha añadido otro motivo para alejarse de los ascensos. De acuerdo a los datos recogidos por Revelio Labs para Business Insider, las ofertas de empleo para mandos intermedios en EEUU eran un 42% inferiores con respecto al máximo registrado en abril de 2022. La consultora Gartner calculaba que para 2026 una de cada cinco empresas usará la IA para suprimir más de la mitad de sus puestos de gestión intermedia.
Los últimos despidos en las grandes tecnológicas como Amazon, Google o Meta no se han producido en un contexto de crisis financiera, sino que se han llevado a cabo con la intención de aplanar las estructuras internas. Ese aplanamiento ha afectado especialmente a los mandos intermedios que se dedicaban a trasladar los objetivos al resto de la plantilla y gestionar su ejecución. Ahora, ese trabajo lo va a automatizar la IA, por eso los jóvenes no quieren desempeñar esos roles y ponerse una diana en la espalda en la siguiente ronda de despidos.
Una tormenta perfecta. Según las estimaciones del informe de ManPower Group, para 2030, más de uno de cada cuatro trabajadores en las economías avanzadas tendrá más de 55 años. La generación X, supuesto relevo natural de los boomers, tampoco muestra demasiado entusiasmo por ocupar los puestos de gerencia: solo el 39% de sus miembros dice aspirar a convertirse en gerente. Entre los millennials, esa cifra sube algo más, hasta el 56%, pero sigue siendo minoritaria.
Las empresas que operan con estructuras diseñadas para trayectorias ascendentes lineales se enfrentan al gran problema de que ese modelo ya no encaja con la forma en que los jóvenes entienden el trabajo hoy. El hueco que dejan los boomers y la generación X no desaparecerá solo por el paso del tiempo. Las organizaciones tendrán que decidir si rediseñan el papel de los mandos intermedios para hacerlo atractivo de nuevo, o aprenden a funcionar sin ellos.
Imagen | Unsplash (tommao wang)
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La noticia
El problema no es que los cargos intermedios se estén jubilando en masa. Es que la generación Z no quiere su puesto
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Rubén Andrés
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