En febrero de 2024, OpenAI presentó Sora: un modelo capaz de generar vídeo a partir de texto. Pero fue en octubre de 2025 cuando dio el salto que lo situó en otro nivel. Sora 2 llegaba con audio, vídeos más realistas y, sobre todo, con una app de estilo red social. Un feed a lo TikTok o Reels, pero con vídeo generado por IA. En diciembre, Disney firmó un acuerdo de licencia de tres años para que sus personajes de Marvel, Pixar y Star Wars tuvieran presencia en la plataforma, con una inversión de 1.000 millones de dólares. Y ahora, esta semana, todo eso se cierra.
«Nos despedimos de la app Sora». Eso publicó la cuenta oficial de X. Sam Altman se lo había comunicado antes a los empleados. La app cierra. La API también. El soporte de vídeo dentro de ChatGPT, también. Y Disney ha confirmado que el acuerdo no seguirá adelante. Todo esto meses después del lanzamiento de Sora 2, con un millón de descargas en sus primeros cinco días y 600.000 el mes pasado. No era un producto abandonado. Era un producto que OpenAI ha decidido abandonar igualmente.
Menos vídeo, más productividad
Según The Wall Street Journal, detrás de este cierre hay un cambio de estrategia. OpenAI está redirigiendo equipos y capacidad de trabajo hacia herramientas de productividad, programación y agentes autónomos capaces de operar en el ordenador del usuario. También hacia la robótica. Los esfuerzos, a partir de ahora, van por ahí.
Lo que no encaja tan bien es presentarlo como un movimiento natural cuando detrás hay un acuerdo roto con Disney, una API que cierra y una app con cierto uso y popularidad. Quizá sea su forma de admitir que el camino elegido no salió como esperaban.

El problema de alimentar al monstruo
OpenAI lleva años con el mismo problema: pérdidas de más de 5.000 millones de dólares en 2024, estimaciones de hasta 14.000 millones para 2025 y rondas de financiación cada vez más grandes para sostener la siguiente fase. La última, de 40.000 millones liderada por SoftBank, disparó la valoración hasta los 300.000 millones. Sobre el papel, una empresa extraordinaria. En la práctica, una que necesita combustible constante para seguir en marcha y que este año, además, ha añadido anuncios en ChatGPT para intentar acercarse a la rentabilidad.

El feed de Sora erá idéntico al de TikTok o Reels
Sora era parte de esa expansión. El dispositivo hardware con Jony Ive, previsto para la segunda mitad de 2026, es otra apuesta enorme con un horizonte todavía incierto. Los acuerdos con Microsoft, con Disney, con socios que van y vienen. El monstruo es tan grande que no se llena. Y cuando no puedes alimentarlo todo, algo tiene que quedarse fuera. Esta vez le ha tocado a Sora.
La IA que tiene Siri ahora mismo viene de OpenAI
Hay algo que vale la pena recordar en este contexto: la única IA conversacional que Siri tiene a día de hoy, la que permite respuestas elaboradas y análisis de documentos, es ChatGPT. Eso fue lo que Apple eligió en 2024 cuando necesitaba algo que mostrar. Una integración opcional, con consentimiento del usuario, pero que en la práctica es el cerebro más potente al que puede recurrir el asistente ahora mismo.
Eso cambiará pronto. Apple anunció en enero que Google Gemini será el motor de la nueva Siri, en un acuerdo que puede alcanzar los 5.000 millones de dólares anuales, muy por encima de los 1.000 millones que se filtraron inicialmente.

Para una empresa que genera eso en un par de semanas, sigue siendo más barato que haber construido la infraestructura propia desde cero. Y ChatGPT probablemente acabe perdiendo su espacio en el ecosistema Apple. No tiene demasiado sentido tener dos modelos que hacen básicamente lo mismo, especialmente cuando OpenAI lleva meses compitiendo también en hardware con el dispositivo de Jony Ive.
Apple no fue la primera en IA, pero eso no es nuevo
El argumento más repetido contra Apple en el terreno de la IA ha sido la velocidad. OpenAI se mueve rápido, Apple tarda. Pero Apple no fue la primera en traer un smartphone al mercado. No fue la primera en lanzar auriculares Bluetooth. Y, sin embargo, es líder en ambos. La pregunta no es quién llega primero.
A día de hoy, la IA todavía no ha sido decisiva para mover ventas de teléfonos en ninguna dirección relevante. Los iPhone han vuelto a ser los más vendidos del mundo sin tener el mejor asistente del mercado. Apple calculó bien que no le compensaba entrar en la rueda de lanzar un modelo nuevo de IA cada pocos meses, ver que el siguiente ya lo supera y volver a entrenarlo para superarse.

Tim Cook apostó por esperar a que el mercado se ordenara. Mientras Google, Microsoft, Meta u OpenAI quemaban cientos de miles de millones en centros de datos y chips, Apple cerraba 2025 con más de 130.000 millones en caja.
Y cuando llegó el momento, pagó a Google lo que cuesta un par de semanas de ingresos para que Gemini hiciera el trabajo pesado. Al mismo tiempo, su equipo interno sigue desarrollando modelos propios, sin prisa pero sin pausa, con la vista puesta en el largo plazo.
El mes de junio para descubrir si todo esto mereció la pena
Dos años después de que Apple presentara la nueva Siri en la WWDC 2024, todavía no existe como producto real. Los retrasos se han acumulado: primero, los modelos propios no estaban listos. Luego, Anthropic pedía precios desorbitados. Después, el acuerdo con Google llegó demasiado tarde en el ciclo de desarrollo de iOS 26.4.
Integrar Gemini en Siri no es enchufar una API: son arquitecturas distintas, protocolos de privacidad distintos, formas de procesar los datos personales del usuario completamente distintas. Tres o cuatro meses no eran suficientes para hacerlo bien y, probablemente, iOS 27, en septiembre, sea el momento más realista para verlo funcionar de verdad.
Eso nos deja con la WWDC del 8 de junio como primera cita en la que veremos hacia dónde va todo esto. Si iOS 27 llega con una Siri impulsada por Gemini que encadena tareas, entiende contexto y responde con precisión, el debate sobre si Apple perdió la guerra de la IA quedará bastante más abierto de lo que parecía hace seis meses. Si llega con otro asistente a medias, las críticas volverán con más fuerza que nunca. Y esta vez sin OpenAI para desviar la atención.
Apple ha perdido algo de reputación en este ciclo, eso es innegable. Anunció cosas que no podía cumplir y lanzó Apple Intelligence con una cautela que muchos interpretaron como falta de ambición. Pero OpenAI acaba de cerrar Sora, romper con Disney y cambiar de estrategia en cuestión de meses. Igual la pregunta no era quién corría más rápido. Igual era hacia dónde.
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La noticia
Acusaron a Apple de perder estrepitosamente el tren de la inteligencia artificial. El batacazo de OpenAI con Sora confirma que quien ríe último, ríe mejor
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
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