
En 2005, dos años antes de que naciese oficialmente el iPhone, Apple ya soñaba con teléfonos. Más en concreto, con teléfonos con los que llevar nuestra música en el bolsillo, tal y como hacían los iPod con los que habían revolucionado el mercado cuatro años antes. Hablaron con Motorola y el resultado fue… decepcionante.
De la colaboración de ambas firmas nació el Motorola ROKR E1, al que se le conoció con el nombre extraoficial del «iTunes Phone». Fue recibido con expectación, sobre todo porque lo presentó el mismísimo Steve Jobs en el mismo escenario que el iPod nano. Pero a la postre serviría como lección a Apple de que era mejor ir sola.
Cuando Apple no fabricaba teléfonos
Cuando el iPod ya había transformado la forma de consumir música y iTunes se consolidaba como la plataforma de venta digital más importante del mundo, Apple debió sentir que necesitaba dar un paso más. Los móviles empezaban a incorporar reproductores MP3, lo cual se convertía en una amenaza directa para su negocio con los iPod.
Steve Jobs lo sabía bien. Los móviles eran cada vez más potentes y estaban en todas partes. Aun así, Apple nunca había fabricado un teléfono y no tenía experiencia en redes o operadores. Precisamente aquello fue lo que les llevó a pensar que, si no podían lanzar su propio móvil, podrían integrar iTunes en uno existente. Y ahí entró Motorola, una empresa acostumbrada a mover grandes números en telefonía y que podía abrirle las puertas a las operadoras.
En aquel momento, Motorola tenía también su producto estrella: el RAZR, uno de los móviles más vendidos de la historia. Apple, por su parte, estaba centrada en el iPod y el Mac. La idea era sencilla: «hacer un teléfono con iTunes». Pero lo que sobre el papel parecía una fusión perfecta, pronto acabaría dejando ver que las diferencias culturales y técnicas entre ambas compañías eran un obstáculo.
Mientras Apple apostaba por controlar al dedillo el diseño y la experiencia completa, Motorola seguía los procedimientos habituales en la industria de la telefonía de la época. Incluso en los tiempos, muy lentos y demasiado dependientes de las operadoras.
La incomodidad de Jobs
La alianza entre las compañías se hizo pública en 2004 y el proyecto recibió el nombre interno de Rockr. Apple cedió parte de su software y las licencias para usar iTunes, mientras Motorola construiría el hardware basado en uno de sus modelos convencionales. En teoría, el usuario podría conectar el teléfono a su ordenador, sincronizar su biblioteca musical y escuchar sus canciones favoritas, como si de un iPod se tratara.
El Motorola ROKR E1 se presentó oficialmente en septiembre de 2005. Su diseño era funcional, aunque lejos del minimalismo del iPod. Pero el problema no era solo su diseño, sino un rendimiento que acabó siendo decepcionante. El dispositivo solo podía almacenar 100 canciones, usaba una conexión USB lenta y su interfaz era torpe. Y eso incluía un arranque de iTunes que se eternizaba.
Durante el evento de presentación, Steve Jobs hizo una demostración ante el público y su incomodidad fue más que evidente. El teléfono tardó en reproducir la primera canción, algo que desató algunas risas nerviosas entre los asistentes. Y todo demasiado en contraste con un iPod nano que se presentó instantes después y acabó eclipsándolo.
El teléfono salió al mercado y Apple no tardó en darse cuenta de que aquel experimento no estaba funcionando. Habían cedido demasiado control sobre el hardware a sus socios y, junto a las trabas de las operadoras, se limitaba mucho la capacidad de mejora del producto. Así que Jobs rompió el acuerdo con Motorola apenas un año después.
Las cifras de ventas nunca se hicieron públicas, pero varios estudios y análisis de expertos en el mercado señalaban que había pasado sin pena ni gloria, ya que fue percibido como un producto poco pulido.
Y entonces llegó el iPhone
El proyecto del iPhone, conocido internamente como Project Purple, nació casi por accidente. Apple estaba diseñando una tablet que años más tarde acabaría siendo el iPad. Fue entonces cuando a Steve Jobs le llegó un prototipo de pantalla multitactil, lo cual le dejó impresionado.
Tal fue su impresión con aquella tecnología y su decepción con el iTunes Phone de Motorola que decidió priorizar la creación de un teléfono propio de Apple. El desarrollo apenas les llevó un par de años y, pese a que cuando se presentó era aún un desastre (aunque eso no lo supimos hasta tiempo después), sobra decir lo que supuso.
A diferencia de aquel teléfono de Motorola, el iPhone logró integrar música, llamadas e internet en un solo dispositivo revolucionario, también a efectos de diseño, con un panel táctil que eliminaba botones físicos y que terminaría redefiniendo a toda la industria. Y Apple no deja de venderlos, suponiendo un 60% de sus ingresos cada trimestre y con récords de ventas como hemos visto con los iPhone 17.
En Applesfera | Nuevo iPhone plegable – Todo lo que creemos saber sobre él
En Applesfera | Nueva Siri: novedades, dispositivos compatibles y todo lo que sabemos sobre ella
–
La noticia
Apple quiso un iPhone antes del iPhone, así que habló con Motorola y crearon el iTunes Phone. Fue un fracaso
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Álvaro García M.
.
