Una vez año la tranquila ciudad de Davos se convierte en la capital financiera y política del mundo con motivo de la celebración del Foro Económico Mundial de Davos. Líderes mundiales y directivos de las mayores corporaciones del mundo debaten durante unos días el rumbo que tomará la economía y la geopolítica global.
En ese contexto, casi 400 millonarios de 24 países han presentado una carta abierta pidiendo algo que, a priori, va contra sus propios intereses: impuestos más altos para los que, como ellos, suman varios cientos de millones de dólares de patrimonio.
Millonarios contra sus intereses. La iniciativa de este grupo de millonarios no es nueva. Llevan varios años pidiendo a las autoridades económicas que se reúnen en Davos el endurecimiento fiscal para los más ricos. La diferencia es que este año se han unido distintos grupos de millonarios como Patriotic Millionaires y Millionaires for Humanity a Oxfam para aunar esfuerzos y acusar a los ultrarricos de capturar democracias, agravar la pobreza, frenar las innovaciones y dañar el planeta con su control económico.
El grupo denuncia en su carta que esta riqueza extrema «ha llevado a un control extremo» para quienes arriesgan el futuro de todos a cambio de ganancias obscenas. Entre las firmas de este manifiesto destacan las del actor Mark Ruffalo, los herederos de Disney Abby y Tim Disney, y el promotor inmobiliario Jeffrey Gural, que proclaman directamente: «Impuestos para nosotros. Impuestos para los súper ricos».
Según un sondeo realizado por la organización Patriotic Millionaires a millonarios del G20, el 77% de los encuestados cree que los ultrarricos compran influencia política, y el 71% opina que esa influencia sirve para crear estados de opinión en elecciones.
Más millonarios que nunca. La reivindicación coincide con un momento en el que la situación bursátil está generando millonarios a un ritmo frenético. El informe Global Wealth Report de 2025 elaborado por UBS revelaba que solo en EEUU se crearon 379.000 nuevos millonarios durante 2024.
Ese incremento hizo que la población mundial de millonarios pasara de los 13,27 millones de personas con más de un millón de dólares disponibles para invertir, a más de 52 millones de personas a finales de 2024.
La concentración de riqueza que se está produciendo durante los últimos años es evidente. Según datos de la Reserva Federal, en EEUU el 20% de hogares más ricos, con una media de 4,3 millones de dólares, controlaba el 71,1% de la riqueza total en 2024. En cambio, el 50% de los hogares más pobres, con unos 60.000 dólares de media, solo sumaba el 2,5% de la riqueza.
La filantropía se queda corta. Algunos ricos intentan compensar el desequilibrio en la distribución de los recursos con donaciones voluntarias con iniciativas como The Giving Pledge, impulsada por Warren Buffett, Bill Gates y Melinda French Gates, que ha reunido a más de 250 multimillonarios.
Cada uno de ellos se comprometió a entregar al menos la mitad de su fortuna en vida o por testamento. Sin embargo, los propios creadores reconocen que estas iniciativas no son suficientes para atajar el problema.
Warren Buffett confesó en su tradicional carta a sus accionistas que algunos de esos planes filantrópicos se frustraban por decisiones políticas o por la poca consistencia del compromiso de los donantes. «He presenciado transferencias de riqueza mal concebidas por parte de políticos de pacotilla, decisiones dinásticas y, sí, filántropos ineptos o peculiares», escribía el «oráculo de Omaha en su última carta.
Menos impuestos para los millonarios. Según un estudio elaborado por economistas de la Universidad de California, en EEUU las 400 mayores fortunas pagaron un tipo impositivo efectivo del 24% entre 2018 y 2020, por debajo del 30% que abona de media el resto de contribuyentes.
El informe concluye que esto sucede porque las plusvalías de inversiones y ciertos beneficios empresariales tributan menos que los salarios altos, permitiendo a los multimillonarios reducir su carga fiscal real de forma dado que sus ingresos no dependen de un salario en las empresas que dirigen o que han fundado, sino de acciones de las mismas.
Este desajuste alimenta el argumento de la carta de Davos, que urge a líderes globales y locales a gravar más los grandes patrimonios. No obstante, es una petición arriesgada ya que, la simple propuesta de una medida que gravaba con el 5% a las grandes fortunas de California, ha provocado que algunas de las mayores fortunas ya hayan hecho las maletas hacia otros estados con políticas fiscales más laxas.
Imagen | Flickr (Fortune Live Media, Gage Skidmore)
–
La noticia
Casi 400 millonarios exigen en Davos pagar más impuestos: «Impuestos para nosotros. Impuestos para los súper ricos»
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Rubén Andrés
.








































