China quiere hacerle un «TAC» a la Tierra, y para ello ha lanzado un satélite hiperespectral para ver lo que el ojo no ve

China quiere hacerle un "TAC" a la Tierra, y para ello ha lanzado un satélite hiperespectral para ver lo que el ojo no ve

Un cohete Kuaizhou-11 puso en órbita el pasado 16 de marzo el Xiguang-1 06, el satélite comercial hiperespectral más avanzado que China ha enviado al espacio. El satélite es capaz de analizar la composición química de la superficie terrestre con grandísima precisión, abriendo todo un abanico de posibilidades.

Lo que permite un satélite hiperespectral. Un satélite convencional captura imágenes del planeta de forma similar a como lo hace una cámara fotográfica. Un satélite hiperespectral, en cambio, es capaz de distinguir la huella espectral única de plantas, tejidos y otros objetos sobre la Tierra, lo que permite, entre otras cosas, prevenir pérdidas en cosechas, localizar yacimientos de minerales o vigilar el estado del medio ambiente.

Mientras un satélite normal puede identificar un bosque desde el espacio, uno equipado con tecnología hiperespectral puede diferenciar entre distintos tipos de árboles e incluso determinar el estado de salud de cada uno de ellos. La clave está en que estos sensores capturan decenas o cientos de bandas del espectro electromagnético de forma simultánea, algo que proporciona información espectral tan detallada que a menudo arroja resultados imposibles de obtener con satélites multiespectrales u otros tipos de sistemas de observación.

El satélite. El Xiguang-1 06 fue desarrollado por Xi’an Zhongke Xiguang Aerospace Technology Group y lanzado a bordo del cohete Kuaizhou-11 Y7 desde el centro de lanzamiento de Jiuquan, en la provincia de Gansu. Es el primer satélite comercial hiperespectral en órbita con cobertura espectral completa en la banda de 400 a 2.500 nanómetros (desde el visible hasta el infrarrojo de onda corta) y opera con 26 bandas espectrales independientes.

En términos prácticos, eso significa que puede «ver» mucho más allá del ojo humano, ya que detecta composiciones minerales, diferencia cultivos sanos de enfermos y rastrea cambios en ecosistemas que serían invisibles para cualquier otro sistema. Según Kou Yimin, ingeniero jefe de Zhongke Xiguang Aerospace, el satélite «funciona como si realizara tomografías computarizadas (TC) al planeta: no se limita a observar la morfología de la superficie, sino que puede analizar la composición de los materiales, monitorizar la salud de los cultivos y predecir peligros ecológicos ocultos».

Para qué sirve en la práctica. En las provincias de Sichuan y Yunnan el satélite monitoriza el crecimiento de cultivos de alto valor como el té y las plantas medicinales tradicionales chinas; en las zonas mineras del noroeste del país, emite alertas tempranas sobre riesgos geológicos como desprendimientos de tierra. 

Pero el alcance potencial va mucho más lejos. Y es que la tecnología hiperespectral puede analizar los niveles de fitoplancton en los océanos, detectar vertidos de combustible de barcos, medir fugas de metano en instalaciones energéticas o vigilar materiales contaminantes procedentes de balsas mineras antes de que lleguen al suelo y la vegetación cercanos. También puede localizar depósitos de minerales como el oro bajo la superficie, identificando la presencia de elementos químicos en su composición como el cobre.

Uno de muchos. El Xiguang-1 06 es una pieza más del «Xiguang-1», una constelación que contempla un total de 158 satélites: 108 de teledetección hiperespectral de propósito general, 40 especializados en monitorización de emisiones de carbono y 10 de función específica. El objetivo es completar la red en órbita antes de 2030, formando un sistema de observación de «espectro completo en 100 bandas» con más de cien satélites operativos.

Para entender su escala, el Xiguang-1 06 fue uno de los ocho satélites que viajaron a bordo del mismo cohete Kuaizhou-11 en el lanzamiento del 16 de marzo.

Lo que hay detrás. Hasta hace pocos años, la teledetección hiperespectral desde el espacio había sido terreno casi exclusivo de misiones gubernamentales. En los últimos años, sin embargo, han comenzado a emerger empresas comerciales que lanzan sus propias constelaciones de satélites hiperespectrales. China, con Zhongke Xiguang a la cabeza, es uno de los actores que más rápido ha escalado en este sector.

La empresa cuenta además con la plataforma de datos «CAS Xiguang Remote Sensing Cloud», considerada la primera plataforma de datos hiperespectrales de China. El objetivo declarado es convertirse en la mayor constelación hiperespectral del mundo, con aplicaciones que ya cubren agricultura, gestión forestal, oceanografía, monitorización de carbono y minería.

Imagen de portada | China Daily y Richard Gatley

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China quiere hacerle un «TAC» a la Tierra, y para ello ha lanzado un satélite hiperespectral para ver lo que el ojo no ve

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Antonio Vallejo

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