
El simple anuncio de que Dragon Ball Super tendrá un nuevo anime volvió a encender una llama que nunca termina de apagarse. En una franquicia que ha atravesado generaciones, reboots, películas y reinterpretaciones, pocas cosas generan tanto movimiento como la promesa de un arco nuevo animado.
Sin embargo, más allá del entusiasmo general, hay una razón muy específica por la que este regreso resulta especialmente ilusionante, al menos, para un servidor: la historia que se adaptará, el arco del Prisionero de la Patrulla Galáctica (también conocido como el arco de Moro) es, dentro del trabajo de Toyotaro, lo más cercano que se ha estado a la esencia de Dragon Ball Z.
La esencia de Dragon Ball Z está por regresar
Durante años, Dragon Ball Super caminó por una línea distinta a la que marcó la serie de los noventa. Torneos entre universos, dioses de la destrucción y nuevas transformaciones dominaron el tono. Fue una etapa vistosa, dinámica y popular, pero también más ligera, menos áspera en lo narrativo. El arco de Moro rompió con eso dentro del manga.
Moro no es un rival diseñado para lucirse en una arena. No busca reconocimiento, ni respeto, ni un duelo honorable. Es un ser antiguo que devora la energía vital de planetas enteros, un genocida que se mueve por puro instinto de destrucción. En ese sentido, recuerda más a la amenaza existencial que representaron Freezer, Cell o Kid Buu que a los antagonistas más recientes de Super. Su diseño, inspirado en un demonio clásico, refuerza esa sensación de estar frente a algo que no pertenece al orden natural del universo.
Pero el arco no solo recupera la figura del antagonista verdaderamente aterrador. También devuelve un elemento que había quedado en segundo plano: la magia y la estrategia como contrapeso al poder bruto. En muchas sagas recientes, los conflictos se resolvían con una transformación más intensa que la anterior, y las escalas de poder no hacían otra cosa más que ir en aumento. Moro cambia las reglas: su magia puede neutralizar incluso a los guerreros más poderosos, obligando a Goku y Vegeta a salir de la zona de confort.
Ahí entra uno de los momentos más representativos del espíritu Z que recupera Toyotaro: el entrenamiento de Vegeta en Yardrat, donde aprende la Partición Forzada del Espíritu. Es un eco directo de aquellas épocas en las que los personajes tenían que viajar, aislarse o someterse a disciplinas específicas para superar una barrera imposible. Como cuando Goku entrenaba con Kaio-sama o cuando Gohan se enfrentaba a su propio potencial oculto. La progresión vuelve a ser trabajada, no automática.
Otro rasgo que conecta profundamente con Dragon Ball Z es el protagonismo de los guerreros secundarios. Mientras Goku y Vegeta están fuera, la Tierra no queda en pausa. Piccolo, Gohan, Krillin, Tenshinhan e incluso el Maestro Roshi deben enfrentar a las tropas de Moro. Es una batalla desesperada donde cada uno aporta lo que puede, una sensación de esfuerzo colectivo, de último bastión contra la extinción, en el que es sin duda una de las marcas más fuertes de la etapa clásica de la serie.
Además, el manga de este arco no tuvo miedo de mostrar consecuencias reales y violencia explícita. Hay escenas duras, como empalamientos y derrotas humillantes, que transmiten urgencia y peligro. En contraste con la versión animada de Super, muchas veces criticada por su tono más limpio, aquí el drama se siente más cercano a la crudeza de las sagas de los Androides o de Buu.
Por último, el arco de Moro también se siente como DBZ porque expande el lore conectándolo con el pasado, y esa manera de mirar hacia atrás para construir algo nuevo es una de las herramientas narrativas más poderosas de Toriyama en su etapa más madura, y Toyotaro la utiliza aquí con respeto y ambición.
El regreso de este arco en forma de anime es una continuación natural de Dragon Ball Super, pero también una oportunidad de recuperar la vibra de los noventa, donde la desesperación, el sacrificio y la estrategia importaban tanto como los rayos de energía. Por eso ilusiona tanto: porque, por primera vez en años, Dragon Ball vuelve a sentirse como lo que era.
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La noticia
El arco de la Patrulla Galáctica en anime me ilusiona por una sencilla razón: tiene toda la esencia de Dragon Ball Z
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3DJuegos LATAM
por
Ayax Bellido
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