El IVA de la luz y el gas vuelve al 21% a partir del 1 de junio. Esa es la noticia del día, y antes de echarte las manos a la cabeza al pensar en tu próxima factura, respira, porque aquí hay mucha tela que cortar. Seguramente te estés preguntando: ¿por qué pasa esto? Si llevamos meses escuchando que tenemos un «escudo renovable» que nos protege de la crisis energética mundial, ¿qué demonios ha ocurrido para que nos devuelvan el hachazo fiscal?
La respuesta corta es que el sistema ha funcionado tan bien que, paradójicamente, nos ha quitado las ayudas. España se asoma a una extraña paradoja energética y económica: la buena salud de nuestro sistema de generación y la moderación de la inflación han provocado que el mecanismo de defensa diseñado por el Gobierno salte por los aires. El resultado es agridulce y frustrante para el consumidor medio: generamos la energía más barata de Europa, pero la carga fiscal de tu próximo recibo volverá a la normalidad previa a la crisis.
La trampa del IPC. El Gobierno no ha quitado las ayudas por un capricho de última hora, sino porque la propia ley obligaba a ello. El decreto anticrisis tenía una trampa o «cláusula de desactivación»: marcaba que, si los precios de la energía dejaban de dispararse y no subían más de un 15% respecto al mes de abril del año anterior, las rebajas fiscales se cancelarían automáticamente en junio. Y eso es exactamente lo que ha pasado.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) demuestran que el escudo ha funcionado. La inflación general se ha frenado al 3,2%. ¿El gran responsable de este alivio? El abaratamiento de la energía en nuestros hogares: la luz ha caído un 4,3% y el gas un 9,6% en comparación con el año pasado. Como los precios han arrojado estas tasas negativas, muy lejos de superar ese límite legal del 15%, la norma ha cumplido su amenaza. El sistema nos ha abaratado tanto la energía que, por ley, perdemos la bonificación excepcional del 0,5% en el impuesto especial de la electricidad y toca volver a pagar el IVA de la luz y el gas al 21%.
Pero, ¿de algo servirá el «escudo renovable»? El Ministerio de Economía saca pecho y celebra que la moderación de los precios demuestra la capacidad del «escudo renovable» y confirma que el sistema español puede absorber shocks externos como la guerra en Irán. De hecho, España resiste mucho mejor que sus vecinos porque la cuota de energía limpia en nuestro mix de generación ya supera el 60%. A diferencia de países como Italia o Alemania, que dependen fuertemente de la franja gris de la generación fósil, el masivo despliegue eólico y solar español hunde los precios mayoristas durante el día.
Incluso hemos llegado a ver hitos históricos donde el mercado mayorista ha marcado precios negativos de hasta -10 euros por megavatio hora (MWh). Sin embargo, ¿por qué no notamos este milagro renovable en la factura? El coste mayorista de la energía representa únicamente un 41% de una factura doméstica media. El resto del importe se lo tragan los peajes de red (23%), el IVA (17%), los cargos del sistema (10%) y los márgenes comerciales. La electricidad barata al por mayor es necesaria, pero insuficiente si los peajes y los impuestos siguen asfixiando el recibo final.
Atento cuando vayas a echar gasolina. El INE detalla que los «combustibles y lubricantes para vehículos personales» experimentaron un encarecimiento interanual superior al 15% (un 15,5%), arrastrados por una enorme inflación del 28,2% en el gasóleo. Al superar el umbral legal del 15%, las gasolinas sí mantendrán vigente su rebaja del IVA al 10% y las ayudas al gasóleo profesional, al menos hasta el 30 de junio.
El peligro del verano. La retirada de parte del escudo fiscal de la luz se notará inmediatamente. Según los cálculos de Francisco Valverde, analista experto en el mercado eléctrico en declaraciones para El Periódico, la vuelta a los impuestos normales supondrá una subida de la factura de en torno al 15% para todos los consumidores en junio. Para un cliente medio, esto implicará un pago adicional de entre 8 y 9 euros, mientras que en el gas el impacto al alza rondará entre el 9% y el 10%.
Pero el horizonte esconde un desafío mayor: el verano. El analista Antonio Aceituno advierte de que nuestro actual «escudo hidráulico» empezará a ceder. Con las olas de calor, los paneles solares pierden eficiencia, el uso del aire acondicionado dispara la demanda y los caros ciclos combinados de gas tendrán que encenderse para evitar apagones. Si el conflicto en Oriente Medio persiste, las previsiones apuntan a que la factura mayorista podría saltar por encima de los 100 euros el MWh en junio, rozando los 120 euros en pleno verano.
Las grietas que nadie quiere ver. Para comprender por qué el milagro renovable no termina de cuajar en el bolsillo, hay que observar los fallos estructurales que denuncian los expertos:
- Una demanda inelástica y «pasiva»: Joaquín Coronado destaca una enorme disfunción en nuestro mercado. Cuando la electricidad alcanza precios irrisorios de 0,51 €/MWh, los consumidores españoles no reaccionan consumiendo más para aprovechar la ganga. Al no usar esa energía barata, termina siendo exportada por agentes franceses y portugueses, lo que paradójicamente arrastra nuestros precios al alza a través del acoplamiento europeo.
- «Todos contra todos» en el sector: Según Coronado, los actores del sector eléctrico español están inmersos en una guerra interna, culpabilizándose unos a otros y resintiendo la cooperación. El experto sugiere que España debería replantear su arquitectura institucional fijándose en el Reino Unido, donde se ha creado un operador del sistema (National Energy System Operator) con independencia operativa para separar la planificación de la red de la propiedad de los activos.
- La «fisura nocturna»: La transición está incompleta. Al caer la tarde, la energía solar desaparece y volvemos a depender del gas. Sin inversiones en sistemas de almacenamiento masivo y baterías que guarden los megavatios sobrantes del día, seguiremos siendo rehenes de la volatilidad cada vez que se ponga el sol.
El precio oculto del milagro. El plan de respuesta del Gobierno cumplió su objetivo principal: amortiguar la guerra y salvar el poder adquisitivo de los hogares. Hemos logrado desacoplar nuestro sistema de los peores caprichos internacionales del gas y evitado una inflación de los carburantes que rozaría el 28,9% sin las ayudas.
Pero junio será un baño de realidad. Mientras el consumidor doméstico siga atrapado en un entramado de peajes e impuestos que suponen casi el 60% del recibo, mientras la red carezca de grandes baterías para almacenar el sol y mientras el sector siga enfrentado, la electricidad a coste cero será solo una ilusión. Generamos luz gratis, sí, pero el laberinto que recorre hasta encender el enchufe de tu casa lo seguiremos pagando a precio de lujo europeo.
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La noticia
El «escudo renovable» español ha funcionado tan bien que ha activado su propia trampa: vuelve el IVA de la luz al 21%
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alba Otero
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