Cuando creíamos que ya lo habíamos visto todo sobre Steve Jobs, ¡pum!, aparece algo nuevo. Estamos acostumbrados a las típicas subastas de iPhone precintados y manuales firmados que cuestan un dineral… ¿qué más podría quedar por ahí? La respuesta es: mucho más y mucho más raro de lo que imaginábamos.
Lo que acaba de llegar a RR Auction es una locura porque no son productos para vender en una tienda. Son objetos y cosas que Steve Jobs tenía tiradas por casa antes de ser una leyenda. Y gran parte de estos lotes salen del trastero de John Chovanec, su hermanastro, que ha decidido sacar a la luz verdaderos tesoros por el 50 aniversario de Apple.
John Chovanec: el guardián de los secretos
Seguramente el nombre de John Chovanec no te suene de nada, y es normal. Es el hijo de la mujer con la que Paul Jobs, el padre adoptivo de Steve, se casó a principios de los 90. Por entonces Steve ya era conocido en Silicon Valley. Para John, durante muchos años, Steve fue una mezcla de pariente lejano y leyenda viva: alguien de quien se hablaba en familia, pero que también llenaba portadas de revistas.
Un día, durante una visita a la casa de Los Altos, Steve Jobs lo llevó a su antigua habitación, en la misma casa que compartía el famoso garaje donde se dieron los primeros pasos de Apple. Al ver tantos objetos viejos, John le preguntó qué iba a hacer con todo eso. Y Steve Jobs le respondió «Llévatelo, no quiero nada de eso».
Menos mal que le hizo caso. Durante años, casi en silencio, John Chovanec trabajó en Apple y guardó aquellas cosas como si fueran un pequeño museo privado. Sin alardear de parentescos ni revelar a nadie el origen de los papeles, del escritorio o de los cacharros que había rescatado de la habitación de Steve.
Ahora, coincidiendo con el 50 aniversario de Apple, ha decidido abrir ese baúl: el escritorio original, cuadernos con notas de electrónica, documentos de su etapa en Atari, pósters, cables de un Apple‑1, incluso pajaritas y cintas de música, salen a subasta.

Alguno de los objetos más caros de la subasta
El escritorio del garaje: la «zona cero» al detalle
El escritorio personal de Steve que se subasta es una cápsula del tiempo que nos lleva a la época anterior a fundar Apple. A simple vista es una mesa moderna de mediados de siglo, bonita, color miel… pero si te acercas, ves las marcas de un adolescente normal y corriente: hay grabados hechos a mano en la madera, incluyendo uno con el nombre de su hermana, «Patricia».

Tablero del escritorio de Steve Jobs
Pero lo mejor es lo que había dentro de los cajones. John Chovanec se lo llevó todo tal cual y ha aparecido de todo. Hay notas manuscritas donde ya se ve su perfeccionismo con la tipografía. También ha aparecido su declaración de impuestos de Hewlett-Packard de 1971, donde vemos que ganó unos humildes 1.080 dólares ese año.

Escritorio de Steve Jobs
De pajaritas a horóscopos
Aparte del escritorio, la subasta está llena de cosas cotidianas. Antes de los jerséis negros de cuello alto, hubo un chaval que guardaba sus pajaritas del instituto. O cosas tan curiosas como un horóscopo personalizado que se imprimió cuando trabajaba de técnico en Atari.

Pajaritas de Steve Jobs
También hay detalles que tocan la fibra, como una tarjeta de visita de Apple con una nota manuscrita para su padre que dice simplemente «Hi, I’m back» («Hola, he vuelto»). O un montón de revistas Interface Age de los 70 que no guardaba Steve, sino su padre, Paul Jobs, cada vez que su hijo salía en ellas. El típico orgullo de padre guardando recortes.
El origen de todo: la placa cero y el cheque #1
Y para rematar, hay dos piezas que son historia pura de Apple. Por un lado tenemos el Apple-1 Celebration, que es básicamente la «placa cero», un prototipo que usaron para ver si el diseño funcionaba antes de ponerse a fabricar nada.

Placa Apple-1
Por otro lado, está el Cheque Número 1. Es el primer cheque que firmó Apple en su historia, el 16 de marzo de 1976. Son 500 dólares para Howard Cantin, el que diseñó las placas. Lo gracioso es que Jobs le dio a elegir: acciones o dinero. Howard prefirió el dinero. Hoy se estará tirando de los pelos.

Cheque número 1
La subasta también guarda espacio para piezas que contrastan con la sencillez del escritorio de Jobs, algunas de las cuales rozan lo surrealista:
Un iPad de oro y diamantes de George H.W. Bush: es verídico. Se subasta un iPad 2 chapado en oro de 24 quilates con incrustaciones de diamantes, un regalo del Rey Abdullah de Arabia Saudí al expresidente Bush.

El iPhone «prohibido» de Geohot: un iPhone original de 4 GB que fue jailbreakeado por Geohot, el legendario hacker que logró desbloquear el dispositivo por primera vez.

Las gafas «arcoíris» de Wozniak: frente al minimalismo de Jobs, las míticas gafas de Wozniak con el logo de la manzana en forma de persiana.

El «Apple Cafe» que nunca existió: fotografías conceptuales de un proyecto de cafetería temática de Apple que jamás llegó a materializarse.

La subasta cierra el 29 de enero, y no hay duda de que las pujas van a escalar a cifras astronómicas día tras día hasta el último segundo. Merece mucho la pena perder unos minutos navegando entre las páginas del catálogo, porque entre tanta cifra loca hay pura historia de Apple esperando ser descubierta.
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La noticia
El hermanastro de Steve Jobs ha vaciado su casa y subasta cientos de objetos personales: desde su escritorio del garaje hasta las pajaritas de su graduación
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
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