Hay una fecha marcada en rojo en los calendarios de logística de todo el continente: mañana, 10 de abril. Según las proyecciones de la firma de análisis Argus Media, en torno a este día atracarán en los puertos europeos los últimos cargamentos de combustible de aviación (jet fuel) que lograron atravesar el Estrecho de Ormuz antes de su cierre. A partir de esa fecha, los volúmenes de entrada caerán en picado.
El impacto ya no es una amenaza teórica. De acuerdo con TVP World, la escasez ya es palpable en Italia: los aeropuertos de Bolonia, Milán Linate, Treviso y Venecia han emitido avisos advirtiendo de posibles restricciones en el repostaje debido a la disponibilidad limitada de combustible por parte de su proveedor, Air BP Italia. Es el primer gran aviso de un efecto dominó que amenaza con paralizar los cielos europeos.
La tormenta perfecta en el Golfo. Desde el inicio de la Tercera Guerra del Golfo el pasado 28 de febrero se ha cancelado más del 20% del suministro mundial de combustible para aviones por vía marítima, y nada menos que el 42% de las importaciones marítimas de la Unión Europea y el Reino Unido.
La reciente noticia de una «tregua de dos semanas» anunciada por el presidente estadounidense, Donald Trump, ha sido recibida como un espejismo en la industria. Según Politico, el alto el fuego no resolverá la escasez a corto plazo. Willie Walsh, director general de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), advirtió que reconstruir la capacidad de refinado dañada en Oriente Medio llevará meses. Entre las infraestructuras golpeadas se encuentra la refinería Al-Zour en Kuwait, responsable de proveer aproximadamente el 10% de las importaciones de jet fuel de Europa, como apunta la BBC.
Además, la logística marítima no perdona. En el escenario más idealizado donde Ormuz se reabriera por completo hoy mismo, los barcos tardarían 25 días en llegar a Europa navegando por un Mar Rojo donde los hutíes siguen siendo una amenaza, o hasta seis semanas si se ven obligados a bordear el Cabo de Buena Esperanza.
Los precios suben vertiginosamente. El precio del combustible de aviación en Europa alcanzó la semana pasada un máximo histórico de 1.838 dólares por tonelada, frente a los 831 dólares previos al inicio de la guerra. Esta subida se traduce en un problema logístico inmediato en las pistas de aterrizaje. Anita Mendiratta, asesora especial del Secretario General de ONU Turismo, explica a Euronews un detalle técnico crucial: los aeropuertos no pueden almacenar combustible de aviación en grandes cantidades. Todo el sistema está diseñado para depender de entregas continuas a través de refinerías y oleoductos. Cualquier mínima interrupción rompe la cadena.
Las consecuencias ya son visibles en los paneles de salidas. Hace a penas dos semanas, reportábamos en Xataka que más de 25.000 vuelos cancelados sobre Oriente Medio, mientras que aerolíneas europeas como la escandinava SAS han cancelado al menos 1.000 vuelos solo en abril. Por su parte, gigantes como Delta Air Lines prevén absorber 2.000 millones de dólares en costes extra solo durante el segundo trimestre a causa del combustible, según Reuters.
¿Cómo afecta al pasajero? Analistas de Barclays, en declaraciones recogidas por Politico, dan por terminada la era de los precios «súper normales» y los billetes baratos. Las aerolíneas también tendrán que tomar decisiones drásticas sobre sus flotas: Willie Walsh, en una entrevista con Bloomberg, anticipa que las compañías se verán obligadas a evaluar la retirada acelerada de aviones de alto consumo, como el gigantesco A380.
Estados Unidos al rescate (a precio de oro). En este escenario de supervivencia, Europa ha encontrado un salvavidas al otro lado del Atlántico, aunque a un precio altísimo. Según Financial Times, el combustible estadounidense ya supone la mitad de las importaciones británicas (frente al 7% habitual). Sin embargo, Europa libra una feroz guerra de pujas con Asia por unos cargamentos que, como advierte Argus Media en el medio británico, apenas cubrirán la mitad del hueco dejado por Oriente Medio.
A nivel interno, la resistencia va por otros derroteros. Mientras países con refinado propio como Polonia están más protegidos, los cálculos de Argus Media recogidos por Euronews estiman que, sin nuevos envíos, las reservas comerciales se agotarán en tres meses en Reino Unido, en cuatro en Portugal y en siete en España, Italia o Alemania. Ante este mapa fragmentado, la UE va a remolque: su portavoz, Anna-Kaisa Itkonen, ha reconocido al mismo medio que Bruselas aún carece de una «imagen completa» de las reservas nacionales para poder organizar un plan de solidaridad.
Las lecciones de una industria dependiente. Más allá de la emergencia de abril, la crisis ha destapado fallas estructurales profundas en la aviación mundial. Según Aviation Week, Marie Owens Thomsen, economista jefe de la IATA, se mostró asombrada ante la complacencia del mundo al vivir «bajo el dominio de esta industria monopolística que es el petróleo». Thomsen denunció la gravísima falta de inversión en Combustibles de Aviación Sostenibles (SAF), señalando que el capital se dirige abrumadoramente a sectores como la inteligencia artificial.
Por su parte, Willie Walsh lanzó una crítica directa a los gobiernos: mientras los Estados mantienen inmensas reservas estratégicas de petróleo crudo para amortiguar crisis mundiales, «no parece que tengamos ninguna reserva estratégica de combustible para aviones», recoge Aviation Week. El temor de fondo no es solo un verano difícil, sino un cambio de paradigma permanente. Según confiesa un ejecutivo europeo del sector energético a Politico, el «peor de los escenarios» es que el Estrecho de Ormuz se reabra, pero bajo nuevas reglas: con Irán aplicando restricciones permanentes o cobrando peajes que alteren la dinámica energética mundial para siempre.
Un verano en el alambre La temporada alta de verano está a la vuelta de la esquina y el mercado camina sobre el alambre. Un analista de la firma Vortexa advierte en la BBC que, de persistir estas interrupciones, mantener el nivel actual de vuelos será logísticamente insostenible sin recortes drásticos de rutas y subidas masivas de tarifas.
A partir de mañana, cuando los últimos barcos que lograron escapar del bloqueo descarguen su preciado combustible en los puertos del continente, la aviación europea empezará a volar con la luz de reserva encendida. La era de la vulnerabilidad absoluta del cielo europeo acaba de despegar.
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La noticia
El reloj de arena de la aviación europea se agota el 10 de abril: el día en que dejan de llegar los barcos desde Oriente Medio
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alba Otero
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