El estallido de la guerra en Irán el pasado 28 de febrero y el posterior cierre del estrecho de Ormuz han sumido al mundo, de la noche a la mañana, en una crisis energética de proporciones alarmantes. En medio de este caos global, un país europeo está resistiendo el envite mucho mejor que sus vecinos: España.
Un escudo frente al mercado. Para entender por qué la luz en España no se ha encarecido al mismo ritmo que en el resto del continente, es fundamental mirar cómo funciona el mercado eléctrico. El sistema europeo es «marginalista», lo que significa que la tecnología más cara necesaria para cubrir la demanda de un día concreto (habitualmente el gas) es la que dicta el precio final de toda la electricidad.
El día después del inicio del conflicto en Oriente Medio, el precio del gas subió un 55%, según Euronews. Sin embargo, el impacto en las facturas españolas está siendo amortiguado, gracias a que la cuota de energía limpia en el mix de generación del país supera ya el 60%. Desde 2019, España ha añadido más de 40 GW de capacidad renovable, duplicando así sus parques eólicos y solares. A este despliegue estructural se suma un factor estacional clave: un sólido «colchón hidráulico» de primavera, con los embalses situados al 82,6% de su capacidad.
Los datos de la excepción ibérica. La radiografía de los mercados mayoristas europeos, plasmada en los registros de Energy-charts, confirma esta brecha de una forma muy visual:
- El milagro diurno español: Los gráficos de España durante febrero y marzo muestran un dominio casi absoluto de la generación renovable y el bombeo hidráulico. Esta inyección masiva hunde los precios de 11:00 a 18:00 horas, llegando a ser gratis, o incluso registrar precios negativos, porque a muchas centrales les resulta más rentable ofertar a precio cero que asumir los altísimos costes de parar y reiniciar sus máquinas.
- La condena fósil de Alemania e Italia: El contraste europeo es demoledor y explica el impacto asimétrico de la guerra. Los datos del mercado alemán para el mismo periodo revelan una pesada dependencia de las fuentes no renovables, ilustrada por una gruesa franja gris de generación fósil que sostiene su sistema. El caso de Italia es aún más ilustrativo sobre los peligros de depender del gas exterior: sus gráficos evidencian una enorme carga constante de generación no renovable, lo que condena al país transalpino a mantener una curva de precios sistemáticamente alta y plana a lo largo de todo el día.
La fisura nocturna del «escudo verde»: Sin embargo, no somos invulnerables. Como advierte el analista Antonio Aceituno, de la consultora Tempos Energía, en Europa Press, el equilibrio español se rompe cuando cae la tarde. Al desaparecer el sol, los ciclos combinados de gas entran a cubrir la demanda, devolviendo la tensión a los precios. Esto explica por qué en marzo la media mensual despertó bruscamente hasta los 64,05 euros/MWh, con picos nocturnos de hasta 247,15 euros/MWh. Es la prueba empírica de que, sin baterías masivas para guardar el sol, a las ocho de la tarde seguimos a merced de lo que ocurra en el estrecho de Ormuz.
Además, el tiempo juega en nuestra contra. Antonio El analista de Tempos Energía avisa que nuestro preciado «escudo hidráulico» podría empezar a ceder a principios de verano si el conflicto se enquista. En el peor de los escenarios, la factura de junio podría saltar por encima de los 100 euros el MWh, alcanzando los temidos 120 euros entre julio y agosto.
Una transición a medias. La actual crisis energética ha dejado una lección irrefutable: las renovables son nuestro mejor escudo social. El despliegue de los últimos años ha evitado que España sufra el mismo ahogo financiero que sus vecinos. Como bien reflexiona el experto en financiación energética Gerard Reid en Euronews, es preferible depender de China para importar un panel solar una vez cada 25 años, que depender del petróleo y el gas del Golfo Pérsico todos los días.
Pero la transición está dolorosamente incompleta. Mientras la falta de almacenamiento nos obligue a encender las centrales de gas cuando se pone el sol, nuestros bolsillos seguirán siendo rehenes de la volatilidad global. Ya sea por culpa de un dron militar sobre el estrecho de Ormuz o por una represalia política en el Despacho Oval, la verdadera independencia energética de España no llegará hasta que seamos capaces de guardar masivamente el sol y el viento que nos sobran.
Imagen | Photo by Alexis Presa on Unsplash y Photo by Jakub Żerdzicki on Unsplash
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La noticia
El salvavidas de las renovables: España tiene la energía mayorista más barata de Europa en plena crisis de Ormuz
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alba Otero
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