
Que un profesor de química enfermo de cáncer se convierta en uno de los mayores fabricantes de metanfetamina es algo que nos hizo pasar horas de entretenimiento con Breaking Bad. Lo que no vimos venir es que un jubilado de Reino Unido podría servir de inspiración para una secuela de la popular serie.
Tal y como detallan fuentes policiales, un hombre de 80 años ganó una pequeña fortuna en la lotería y, en lugar de invertirla en acciones de Nvidia o en bolsos de Hermès, hizo gala de un inesperado espíritu emprendedor montando una fábrica de pastillas falsas que generaba cientos de millones de euros.
El golpe de suerte que lo cambió todo. John Eric Spiby, de Wigan en Greater Manchester, ganó 2,77 millones de euros en la Lotto británica en 2010. Con ese dinero compró una propiedad rural en Astley (al oeste de Manchester) e inició su nueva aventura empresarial en ella: fabricar pastillas.
El detalle es que las pastillas que estaba fabricando era etizolam, una tienodiazepina entre seis y diez veces más potente que el diazepam, y la mezclaba con otros ingredientes para hacer imitaciones perfectas de ansiolíticos legales.
La banda del jubilado. El hijo de John, John Colin Spiby, de 37 años, se encargaba de gestionar la producción diaria en un contenedor alquilado junto a la casa. Un amigo, Callum Dorian, se ocupaba de la distribución de las pastillas a través de chats cifrados en plataformas como EncroChat. Por su parte, Lee Ryan Drury, de 45 años, ayudaba con la logística. Cada miembro de la banda tenía un rol asignado para que toda la infraestructura de producción y distribución funcionara a escala industrial.
Vendían las pastillas a 65 peniques la unidad (el equivalente a 75 céntimos) pero el valor total estimado llegaba a 332 millones de euros en el mercado negro.
La redada que lo destapó. El entramado «farmacéutico» de Spiby se destapó en abril de 2022. La policía paró un vehículo en un hotel de Manchester y encontró 2,5 millones de pastillas falsas valoradas en 77 millones de euros. La investigación les llevó hasta la finca de Spiby, donde hallaron prensas hidráulicas, envasadoras automáticas, armas de fuego, munición y equipo suficiente para producir millones de pastillas al mes.
El etizolam que fabricaban alcanzaba una magnitud tal que, en los meses anteriores a la detención, el 58% de las muertes relacionadas con opioides en 2021 en Escocia, eran a causa de las pastillas como las que fabricaba Spiby.
Dorian, el encargado de la distribución, presumía en mensajes comparando el negocio de Spiby con imperios de narcotraficantes, al tiempo que la banda armaba a sus distribuidores para proteger las rutas clave de distribución.
El juez acaba de condenar a la banda. El caso llegó al tribunal de Bolton en noviembre de 2025. Según publicaba The Times, durante el juicio Spiby negó cualquier conocimiento de la organización que fabricaba las pastillas de etizolam, asegurando que solo alquilaba su propiedad para obtener algo de dinero extra.
Sin embargo, los chats, transferencias bancarias y maquinaria lo señalaban como el financiador principal, además de haberle encontrado un Lotus y un Porsche que tenía escondidos en su garaje junto a las máquinas de fabricación de las pastillas, y al testimonio de algunos vecinos que aseguraban haberlo visto paseando en un Lamborghini, según recogía la BBC. El juez sentenció en enero de 2026 a Spiby y sus secuaces.
«A pesar de ganar la lotería, decidió continuar una vida dedicada al crimen, alejada de lo que hubieran sido unos años normales de jubilación», señalaba el tribunal en su sentencia. John Eric Spiby fue condenado a 16 años y un mes de prisión; su hijo a 9 años. A Drury, el encargado de la logística, le condenaron a 9 años de prisión y a Dorian, que ya tenía una condena de 12 años pendiente, sumó más tiempo. En total, 47 años de cárcel para la banda del jubilado.
Imagen | AMC, Unsplash (Candace Mathers)
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La noticia
En 2010 un jubilado de 80 años ganó 2,7 millones de euros en la lotería. Acto seguido montó una red de narcotráfico
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Xataka
por
Rubén Andrés
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