Hay quien tiene claro que, no dentro de mucho, los robots serán como los smartphones actuales: todos tendremos uno. Falta tiempo para que los precios se democraticen tanto como para llegar a ese punto, pero si hay un país que ha metido la directa a la hora de empujar la robótica humanoide, ese es China. Y el Hobbs W1 es el último ejemplo: un robot humanoide con rostro humano, y manos capaces de realizar trabajos de motricidad fina.
Y ya lo han puesto a trabajar.
Hobbs W1. Muy lejos de los robots de Star Wars y más cerca del valle inquietante. Hobbs W1 sigue pareciendo un robot, pero que le hayan puesto cara y un cuerpo con silueta femenina absurdamente estilizada es una declaración de intenciones: quieren que nos sintamos “cómodos” con su presencia.
Muy abajo en la escala evolutiva de los robots quedan esos portabandejas (o Sardinator) con caras que parecen emojis y orejas de gato: el Hobbs W1 no tiene piernas, pero sí cara, articulaciones superiores y una pantalla. Son herramientas de las que se sirve para dar indicaciones a la gente.
Porque Hobbs W1 ya está trabajando y sus responsables, la pekinesa Noetix Robotics, apuntan a un segmento muy claro: espacios comerciales en los que pueda guiar clientes, responder preguntas y realizar tareas de recepción.
Grandes jugadores. Noetix es una de las muchas -muchísimas- startups chinas que el propio país está empujando. La estrategia de China es la de convertirse en una potencia de la robótica (tecnológica, en general, sobre todo impulsada por el plan ‘Delete A’), y aunque hay multitud de empresas, ya podemos hablar de nombres muy destacados.

Hobbs W1
Se estima que Unitree, UBTECH y AgiBot controlan prácticamente el mercado de robots humanoides en China. Sigue siendo un mercado pequeño, pero estas tres empresas están buscando posicionarse cuanto antes. Su clave es la capacidad de fabricar a escala, pero también la especialización:
- Unitree puede ser el nombre más conocido. La comparación más directa sería con Boston Dynamics, ya que tiene su ‘roboperro’ -el Unitree Go2- y su humanoide, el G1. Unitree ya está vendiendo unidades para clientes finales. De hecho, te puedes comprar el Amazon ese Go2.
- UBTECH tiene el Walker S1, un robot enfocado más a un uso profesional. Es el que, directamente, busca sustituir humanos en cadenas de montaje y, de hecho, ya está trabajando en una de las plantas de Geely -fabricante de coches eléctricos-.
- AgiBot es la tercera en discordia. En lugar de concretar, se ha especializado en ser multiplataforma e ir a volumen para que hagan tareas en distintos sectores. Tiene robots humanoides de su serie X, pero también unos mucho más especializados de la serie A y G (aunque también les ponen cara para humanizarlos.

Imagen: Unitree.
Músculo y cerebro. Estas empresas están muy ligadas al desarrollo de otra de las prioridades de China, la inteligencia artificial, pero hay una cuarta que destaca por su enfoque. Es Galbot, y ha tomado una ruta menos convencional. En lugar de concentrarse en promocionar sus robots como saltimbanquis o capaces de levantar pesos pesados en fábricas, Galbot ha desarrollado modelos de IA multimodal con una cosa muy clara en la cabeza: que ya puedan atender a humanos en el mundo real.
Cuando hablamos de temas de este tipo, siempre es complicado saber hasta qué punto es humo, promesas o hay alguien con los mandos entre bambalinas. En el caso de Galbot y su G1, puedo decir que, aunque lento, funciona. Ya atiende una tienda de apenas 10 m² en Pekín y puedes pedirle bebidas perfectamente. No hay un humano cerca y la compañía tiene previsto expandirse con más de un centenar de tiendas automatizadas por el resto de Pekín, Shanghái y Shenzhen.
Del laboratorio a la tienda. Por tanto, el Hobbs W1 es sólo uno más de esos robots humanoides que China ya ha puesto a trabajar. Y lo cierto es que contrasta con lo que vemos en occidente. Llevamos muchos años hablando de robótica, pero los nombres propios eran otros. China ha llegado después a esta carrera, pero ha logrado posicionarse como el país a batir.
Y el motivo es su enfoque. Mientras Tesla promete tener “muchos” Optimus y Boston Dynamics sigue mostrando a su Atlas realizando saltos, los robots chinos ya están en las tiendas, pero también paseando por el metro abasteciendo los 7 Eleven o extinguiendo incendios junto a bomberos de carne y hueso. La gran mayoría de las startups que están protagonizando la conversación se han creado estos dos últimos años y deja claro que el país está muy interesado en liderar el sector.
No es sólo para fardar. Y puede que no sea únicamente una estrategia para demostrar músculo tecnológico. Lo venimos contando desde hace meses: China afronta un futuro con muchos más ancianos y, como consecuencia, muchísima menos mano de obra. Tienen una tremenda tasa de desempleo juvenil, pero aun así a medio plazo el país se enfrenta a una contracción demográfica espectacular.
Poner a trabajar a los ancianos es una opción –también en Japón-, pero en cierto momento, y con una natalidad bajo mínimos, que sólo trabajen los ancianos no es una opción. Ahí es donde entra en juego la estrategia del país: liderar la conversación en robótica, atraer talento y, además, desarrollar robots que puedan suplir ese agujero laboral que se anticipa para dentro de unos años.
Pisando el acelerador. De la manera que sea y por el motivo que sea, es evidente que tanto el país como las startups tienen prisa. Se estiman 800 robots humanoides vendidos en 2024 frente a más de 4.000 este 2025. Para 2045, la proyección es que tengan más de 100 millones de unidades operativas con un mercado de 1.400 millones de dólares.
Y la principal ventaja es esa economía de escala, el empuje nacional y el poder acceder a elementos clave en el mercado doméstico, como las baterías que China lidera o componentes de tierras raras. Lo que es evidente es que los botos chinos ya no son una idea, sino una industria.
Imágenes | Noetix Robotics en BliBliBli
–
La noticia
En la carrera por conseguir el robot humanoide, China tiene una ventaja: los está poniendo al frente de tiendas
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alejandro Alcolea
.






































