Desde que España apostó por el A400M hace más de dos décadas, el avión ha pasado de ser un ambicioso programa industrial europeo a convertirse en una pieza central de la capacidad militar del país. Entre ajustes presupuestarios, retrasos y una incorporación progresiva de capacidades, su historia ha reflejado tanto las dificultades como la determinación de dotarse de un medio propio para desplegar fuerza, ayuda y presencia allí donde más se necesita.
Ahora, la clave del transporte militar español ha subido de nivel.
La columna vertebral que había que blindar. España llevaba años apoyando buena parte de su capacidad de despliegue militar en un avión tan versátil como vulnerable. Hablamos del A400M, pieza clave para mover tropas, vehículos y material allí donde empieza de verdad la guerra.
¿La razón? En los conflictos modernos, llegar al frente se ha vuelto casi tan peligroso como combatir en él, especialmente para aeronaves grandes, pesadas y lentas en despegues y aterrizajes, además de expuestas a misiles portátiles de bajo coste. Desde ese prisma, proteger ese eslabón crítico se había convertido en una necesidad estratégica, porque sin transporte seguro no hay proyección militar posible que valga.
Un láser que cambia las reglas. La respuesta nacional aparece bajo el nombre de InShield, un sistema de autoprotección basado en tecnología láser que permite al A400M detectar el lanzamiento de misiles guiados por infrarrojos, calcular su trayectoria y desviar su sistema de guiado en cuestión de segundos y, muy importante, incluso frente a ataques múltiples.
Integrado por primera vez en una unidad operativa, este DIRCM convierte al A400M en lo más parecido a un avión “listo para el combate”, uno capaz de operar en espacios aéreos disputados con un nivel de supervivencia impensable hasta hace nada, blindando de facto la espina dorsal del transporte militar español.
Un salto estratégico e industrial. Detrás de este esfuerzo aparece actores comunes en la defensa española. El desarrollo e integración de InShield, liderados por Indra y certificados por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, representan un hito tecnológico de primer nivel al alcance de muy pocos países del viejo continente.
Plus: como contamos la semana pasada, que el sistema sea íntegramente nacional no solo reduce dependencias externas, sino que refuerza la soberanía y la autonomía estratégica de España en un ámbito tan crítico como la guerra electrónica, demostrando que la industria de defensa española puede competir en la élite tecnológica global.

Primer A400M – T23 del Ejército del Aire
Del prototipo al estándar de flota. El primer A400M equipado con InShield se ha entregado a través de Airbus Defence and Space al Ejército del Aire y del Espacio, desde donde se evaluará operativamente el sistema antes de decidir su extensión al resto de la flota.
Con 14 aviones ya en servicio en el Ala 31 y otros seis previstos hasta 2029, el A400M se consolida definitivamente como una plataforma en expansión, una cada vez más capaz y preparada para misiones de alto riesgo, desde despliegues tácticos hasta evacuaciones en entornos hostiles.
Por qué es tan importante. Como decíamos al inicio, no es un avión cualquiera, es la columna vertebral de la capacidad de transporte militar moderno española y una pieza central tanto de la defensa nacional como de la proyección exterior. Para el Ejército, el A400M cubre un vacío crítico entre los grandes aviones estratégicos y los transportes tácticos más pequeños, permitiendo mover tropas, vehículos pesados, material y ayuda humanitaria a miles de kilómetros o directamente a zonas de combate con pistas cortas, dañadas o sin preparar.
No solo eso. España lo necesita especialmente por su posición geográfica, con responsabilidades en el flanco sur de Europa, África y el Atlántico, así como por su compromiso constante en misiones de la OTAN, la UE y operaciones internacionales. Además, el A400M sustituye y unifica funciones que antes estaban repartidas entre varios modelos ya envejecidos, como los Hércules C-130, reduciendo costes logísticos y aumentando la flexibilidad operativa.
Y ahora “preparado” para la guerra. La combinación de una flota creciente, las nuevas configuraciones operativas y ese sistema de autoprotección láser probado con fuego real, transforma de manera radical el papel del A400M dentro de las Fuerzas Armadas españolas.
Ya no es solo un avión de transporte, sino todo un sistema estratégico capaz de sostener operaciones en escenarios bélicos contemporáneos donde, como ha quedado constatado en guerras como la de Ucrania, la amenaza no está solo en el frente, sino en cada kilómetro del trayecto hasta él. Con InShield, a priori, España no solo ha protegido un avión: ha blindado la capacidad misma de llegar, combatir y desplegar poder militar.
Imagen | Ronnie Macdonald, Ejército del Aire y del Espacio Ministerio de Defensa España
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La noticia
España ha construido un láser que blinda la columna vertebral de su Armada: el A400M ahora está listo para el combate
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Miguel Jorge
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