Hace 11 años que Apple quiso revolucionar las pantallas con 3D Touch. Lo abandonaron y yo aún lo echo de menos

Hace 11 años que Apple quiso revolucionar las pantallas con 3D Touch. Lo abandonaron y yo aún lo echo de menos

Los iPhone 6s y 6s Plus partían en 2015 como una de las generaciones más continuistas en la historia del iPhone. Pero entre sus pocas novedades emergía algo inédito hasta la fecha: 3D Touch. Se trataba básicamente de una serie de submenús y nuevas acciones al pulsar elementos en pantalla como el icono de una app o un correo electrónico.

Llegó para quedarse, ya que sigue presente en cualquier iPhone que haya salido posterior a aquellos. Sin embargo, su esencia se ha perdido por el camino y la forma de accionar este tipo de funciones ya no es la misma. Y en mi opinión, y pese a no ser nada dramático, ha sido un retroceso.

Qué es exactamente el 3D Touch

Imagen promocional de Apple cuando presentó 3D Touch con los iPhone 6s

Para entender 3D Touch hay que hablar de dos elementos clave que Apple introdujo en los iPhone 6s: una nueva pantalla capaz de detectar distintos niveles de presión y el Taptic Engine, un motor háptico diseñado para ofrecer una respuesta física inmediata y mucho más precisa que la vibración tradicional.

La detección de presión no dependía realmente del Taptic Engine, sino de una capa integrada en la propia pantalla del iPhone. El motor háptico era el encargado de acompañar cada pulsación con una pequeña vibración que hacía que la interacción se sintiese más natural similar a la vibración «física».

Gracias a ello, los iPhone 6s podían interpretar con qué intensidad se presionaba la pantalla y ofrecer diferentes acciones en función de ello. Al ejercer más presión sobre el icono de una app aparecía un submenú de accesos rápidos. En Ajustes, por ejemplo, se podía (y aún se puede) entrar directamente a apartados como Bluetooth, Wi-Fi o batería.

La función también se extendía a otros elementos del sistema. En una búsqueda de Google se podían previsualizar enlaces sin necesidad de abrirlos completamente. Incluso aplicaciones como WhatsApp permitían leer mensajes mediante vistas previas sin dejar el doble check azul a la otra persona.

La herencia de 3D Touch en los iPhone

Apple mantuvo aquel sistema durante varias generaciones, aunque empezó a retirarlo en 2018. Aquel año se lanzaron los iPhone XS y XS Max que sí lo llevaban, pero no estuvo en el iPhone XR. Un año después acabó por desaparecer para siempre con toda la serie de iPhone 11.

Eso sí, Apple no eliminó las funciones como tal. Lo que hizo fue sustituir 3D Touch por Haptic Touch, un sistema que sigue utilizando el Taptic Engine, pero que ya no depende de la presión ejercida sobre la pantalla, sino del tiempo que mantenemos el dedo pulsado sobre un elemento.

Es decir, que da igual si apretamos más o menos la pantalla, ya que lo que cuenta es el tiempo que mantenemos pulsado. En virtud de ello, seguimos teniendo idénticas funciones a las que se presentaron hace ahora 11 años.

Pero no es lo mismo

Taptic Engine en el iPhone 6s | Imagen: iFixit

Aunque las funciones asociadas a 3D Touch siguen presentes en iOS, lo cierto es que han pasado a ocupar un papel más secundario dentro de la experiencia del sistema. No se han abandonado, pero tampoco se han desarrollado más allá de lo que ya ofrecía Apple en sus primeras implementaciones. En ese sentido, la evolución ha sido más conservadora de lo esperado.

Apple no ha vuelto a destacar ninguna nueva función relacionada con el 3D Touch. Ni siquiera durante la etapa en la que seguía dependiendo de la detección de presión, ni ahora que todo se basa en pulsaciones prolongadas. Ha pasado a ser un elemento secundario que es ya habitual en casi cualquier móvil, ya que los fabricantes empezaron a imitar estas funciones en sus respectivas capas.

Pero más allá de ese evidente estancamiento de la función, personalmente no puedo evitar decir que ya no se siente igual. Utilizo estas funciones casi cada día sin darme cuenta porque ya forman parte de mi hábito de uso del iPhone, pero añoro la forma en la que antes respondía el teléfono.

Ya explicaba que no me parece algo sumamente negativo. Mi experiencia con iOS sigue siendo positiva, pero siento como si me hubiesen arrebatado algo que ya era perfecto a cambio de otra cosa que, aunque funciona bien, se siente inferior.

Entiendo también que la eliminación de aquel motor ha permitido que se pueda aprovechar el espacio interno del iPhone para otros componentes como la batería. Y quizás poniéndolo en una balanza yo también hubiese firmado la defunción del Taptic Engine. Pero siendo Apple una compañía que rara vez vuelve atrás en los cambios, no deja de resultarme extraño lo sucedido aquí.

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Hace 11 años que Apple quiso revolucionar las pantallas con 3D Touch. Lo abandonaron y yo aún lo echo de menos

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Applesfera

por

Álvaro García M.

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