
La edad que se refleja en nuestro carnet de identidad no siempre coincide con la edad real de nuestros órganos. En el terreno de la neurociencia, la «edad cerebral» se ha convertido en un biomarcador fascinante para entender cómo envejece nuestro sistema nervioso y qué factores pueden protegerlo. Y ahora la meditación parece que tiene un papel fundamental a la hora de retrasar este reloj al menos durante nuestras horas de descanso.
Un nuevo estudio publicado en la revista Mindfulness ha encontrado que las personas que practican meditación a un nivel avanzado presentan una «edad cerebral» durante el sueño casi seis años inferior a su edad cronológica. Un dato llamativo que abre puertas en el estudio de la neuroplasticidad y del papel que puede tener este hábito en la vida de muchas personas. Aunque lógicamente debemos alejarnos de la idea de sufrir un «rejuvenecimiento» milagroso
Cómo se ha visto. Para entender el hallazgo, primero hay que entender cómo se mide esa «edad cerebral»y aquí los investigadores no utilizaron resonancias magnéticas para ver el tamaño del cerebro, sino que analizaron la actividad eléctrica a través de electroencefalogramas (EEG) durante el sueño.
Su evolución. Algo que es conocido es que, a medida que envejecemos, las ondas cerebrales que producimos al dormir cambian de forma predecible. Con este pretexto, se han podido usar algoritmos para calcular un «índice de edad cerebral» basado en estos patrones eléctricos. Con estos datos, si el cerebro produce ondas típicas de alguien de una edad semejante, el índice es semejante a cero, pero si se producen ondas de alguien mayor, el índice es positivo.
El método. El equipo de investigación evaluó a 34 personas que meditan a un nivel avanzado, pertenecientes a la disciplina Inner Engineering con una edad media de 38 años, y compararon sus registros de sueño con los de varios grupos de control que no hacían meditación.
El resultado aquí fue que las personas que acostumbran a meditar mostraban un índice que correspondía a personas con seis años menos. Es decir, sus cerebros, eléctricamente hablando y mientras dormían, se comportaban como los de personas casi seis años más jóvenes, mientras que los grupos de control mostraron valores cercanos a cero o ligeramente positivos.
Un biomarcador más. Los hallazgos encajan como una pieza más en un rompecabezas científico que lleva años gestándose. Investigaciones previas ya apuntaban a cambios globales en el espectro del EEG y a una mayor neuroplasticidad, e incluso se vio que la meditación regular provocaba un aumento de la materia gris cerebral y un posible efecto neuroprotector.
Sin embargo, desde un punto de vista clínico, es fundamental no confundir un marcador de EEG con un rejuvenecimiento literal. El hecho de que el cerebro muestre patrones eléctricos más jóvenes durante la noche es un indicador biológico excelente de salud cerebral, pero este estudio no demuestra clínicamente que la meditación sea una herramienta comprobada para revertir el deterioro cognitivo.
Hay que ser cautos. En este caso no se puede afirmar categóricamente que meditar rejuvenece el cerebro porque puede haber otros factores que no se han medido. También debemos tener en cuenta que estamos ante un estudio sobre solo 34 personas, por lo que se debería aumentar la muestra con el objetivo de extrapolarla a toda la población.
Imágenes | Drazen Zigic en Magnific
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La noticia
Han medido la edad cerebral de la gente que suele meditar. El resultado es que parece seis años más joven
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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