Por mi salón han pasado todo tipo de reproductores multimedia con un mismo objetivo: tener un centro de apps para la tele. Desde simples Chromecast o Amazon Fire TV hasta Chromecast con Google TV (o este mismo sistema integrado en la tele). También he podido probar a fondo Tizen en teles Samsung o webOS en LG. ¿Y sabes qué? Nada supera al Apple TV.
Muchos creerán que lo digo por fanboy. Pero no. Soy consciente de que no es una recomendación universal, ya que el más barato cuesta 170 euros. Sin embargo, creo firmemente que, si te lo puedes permitir y te apetece, merece mucho la pena. Y para ello, te traigo una lista de argumentos.
Minimalismo. Gracias

Imagen: Apple
Lo primero que nota uno al acceder a tvOS, el sistema operativo de cualquier Apple TV, es que es un viejo conocido. En realidad no se parece al sistema de un iPhone, iPad o Mac, pero logra hacernos sentir que estamos ante una interfaz que conocemos de sobra. Y precisamente por ello, desde que se enciende, ya sabes usarlo.
No hace falta recorrer decenas de menús, configurar mil ajustes y otras tantas cosas que me he encontrado en otros aparatos. Haces los pocos pasos iniciales (generalmente es rápido porque se puede hacer desde el iPhone) y listo. El Apple TV te mostrará una pantalla con las apps preinstaladas, la App Store para bajar las que quieras y ya.
Cierto es que antaño era menos intuitivo con el Siri Remote, el controlador inalámbrico de este aparato. Sin embargo, se ha simplificado en las últimas generaciones y hasta en eso encontramos una forma intuitiva de movernos por la interfaz y de tener ajustes básicos como pausar/reanudar la reproducción, subir y bajar el volumen o apagar el aparato.
Hubo un tiempo en el que, como ya conté, agradecía infinitamente la interfaz de otras plataformas. Sin embargo, acaba abrumando eso de querer abrir una app y tener que navegar por menús infinitos ignorando recomendaciones, publicidad y otros elementos inútiles. La simpleza del Apple TV les gana a todas las demás.
Almacenamiento, el problema invisible
Un problema habitual en otros sistemas, y especialmente en Android TV y Google TV, es la falta de espacio. Da igual que sea en un televisor que incorpore estos sistemas de serie o que venga con algún aparato externo.
No han sido pocas las veces en las que he tenido que estar haciendo malabares para liberar espacio y así poder instalar una nueva aplicación (y a menudo todo pasaba por borrar otra que, quizás, sí me interesaba mantener). Hasta el rendimiento general se resiente cuando queda poco espacio.
En general, tvOS se siente un sistema más fluido que cualquier otro y en años usándolo no recuerdo más que un par de ocasiones muy puntuales en las que se bloquease (y siempre se resolvió en pocos segundos). Pero en otros sistemas esto es frecuente casi desde el inicio.
Por suerte, debo decir que últimamente se está poniendo remedio por parte de la competencia al asunto del espacio. Los Chromecast con Google TV, por ejemplo, ya traen hasta 32 GB de serie. Y aunque sospecho que en el medio plazo ya puede ser insuficiente, al menos es más que los 12 GB (e incluso menos) que brindaban antaño y que tienen algunos televisores.
El streaming es mejor en un Apple TV
Algo que aparentemente quizás no sea tan conocido es que los Apple TV 4K disponen de un amplio soporte de códecs de vídeo y audio que no tienen otras plataformas.

Imagen: Adam Kenton en Unsplash
Para el vídeo en streaming soporta HEVC (H.265) y H.264, así como resolución de hasta 4K a 60 fotogramas por segundo. También tiene Dolby Vision (incluyendo el perfil LLM de baja latencia), HDR10 y HDR10+ en el último modelo. Y para el sonido cuenta también con ecosistema Dolby al disponer de Dolby Digital, Dolby Digital+ y Dolby Atmos. Como códec estándar cuenta con AAC.
Lo que marca la diferencia real es que Netflix, Prime Video, HBO Max o Disney+ ofrecen un bitrate significativamente más alto en el Apple TV que en otros dispositivos como Fire TV, Chromecast o incluso many Smart TVs. Esto ocurre porque Apple dispone de un motor de renderización de imagen interno que todas las apps de streaming utilizan.
Todo esto se acaba traduciendo en menos compresión visible de la imagen y audio, teniendo mejores detalles en escenas oscuras y una experiencia de imagen notablemente superior.
Una experiencia que es purito Apple

Más allá de lo comentado, hay algo inherente en este producto: el ecosistema. Por si solo ya es buen aparato, pero si además se tienen otros productos de la marca (especialmente un iPhone) el Apple TV gana muchos enteros.
Como ejemplos podría poner la facilidad de compartir pantalla del iPhone o enviar contenido de vídeo mediante AirPlay, pero me quedo con algo aparentemente más simple y mucho más útil: usar el iPhone como teclado.
No es que necesite uno escribir grandes parrafadas en un aparato como el Apple TV, pero de vez en cuando sí que hay que escribir. Por ejemplo, si estamos buscando una película y mediante la búsqueda por voz no logramos escribir el título. Incluso para escribir nombres de usuario y contraseñas, ya que se vincula con la app Contraseñas de Apple.
Al final, el Apple TV acaba ganando por una razón que no siempre es la más visible en una ficha técnica, pero sí la que más se nota en el día a día: la consistencia. No es el dispositivo más abierto, ni el más barato, pero sí el que menos problemas genera y que da una experiencia fluida durante años. Y la mejor prueba de esto último es un Apple TV HD de 2015 que aún tengo funcionando en el dormitorio.
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La noticia
He probado Fire TV, Chromecast y otros «inventos» para la tele. Me sigo quedando con mi Apple TV
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Álvaro García M.
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