Hemos buscado la fórmula del desayuno preentreno definitivo. La respuesta de la ciencia es mucho más sencilla

Hemos buscado la fórmula del desayuno preentreno definitivo. La respuesta de la ciencia es mucho más sencilla

Todo el que madruga para ir al gimnasio se ha planteado en alguna ocasión si es mejor acudir al gimnasio sin desayunar nada, tomar solo un café para conseguir energía o preparar un gran desayuno muy saciante. En este caso, la información rápida que encontramos en internet puede inducir a la confusión, puesto que según lo que mires va a mostrar un consejo muy diferente, y es por ello que hay que focalizarse en lo que apuntan los expertos

La gasolina del cuerpo. En el caso de que se vaya a realizar un entrenamiento de alta intensidad que no se limita simplemente a dar un paseo matutino, lógicamente hay que ofrecer algo de combustible al organismo en forma de hidratos de carbono. Estos son los reyes indiscutibles para tener energía rápida y eficiente a la hora de, por ejemplo, ponerse a levantar mucho peso en un banco. 

Aquí las diferentes guías coinciden en que consumir hidratos antes del ejercicio ayuda a mantener los niveles de glucosa en sangre y preserva las reservas de glucógeno en los músculos, que son nuestro combustible más inmediato. Es decir, evitan que te quedes sin «batería» a mitad de la sesión y acabe dando la temida ‘pájara’ al entrenar. Y en esto se apoyan los famosos ‘preentrenos’ en forma de dosis rápidas de carbohidratos que se absorben muy rápido. 

La proteína. Además del combustible, también se apunta que añadir una cantidad moderada de proteína por la mañana es adecuado. Esto se fundamenta en la necesidad de prevenir el daño muscular y favorecer la recuperación, sobre todo si la rutina incluye entrenamiento de fuerza. 

Cuándo tomarlo. El mayor error antes de entrenar no siempre es ‘qué’ se come, sino ‘cuándo’. Aquí la evidencia establece una ventana óptima de 1 a 4 horas antes del ejercicio para realizar una ingesta sólida rica en carbohidratos. Sin embargo, en el mundo real, pocos se levantan a las cuatro de la mañana para desayunar antes de ir al gimnasio a las siete de la mañana. 

La estrategia. Si el margen de tiempo es corto, la estrategia debe cambiar drásticamente, puesto que organismos como la Agencia Antidopaje de Estados Unidos apuntan a que hay varios enemigos digestivos en el preentrenamiento: 

No hay un desayuno definitivo. Si alguien ofrece una serie de preparaciones sin distinguir el público al que están destinadas, la verdad es que miente. El punto más importante aquí es que la nutrición siempre debe ser individualizada para las necesidades de cada persona, porque no es lo mismo el desayuno para alguien que va a hacer un gran esfuerzo al de otra persona que se limitará a dar un paseo a paso ligero. 

También es importante el tiempo que hay entre el desayuno y el inicio del ejercicio, puesto que cuanto más ajustado es, más prioridad hay que dar a alimentos ligeros que se absorban de manera rápida. Todo esto hace que no sea un consejo fácil y que no se deba limitar a un recetario genérico. 

Imágenes | Anastase Maragos 

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José A. Lizana

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