Hubo una época en la que el CEO de HP salía en el listín telefónico. Un Steve Jobs de 12 años lo aprovechó para conseguir lo que nadie más se atrevía a pedir

Hubo una época en la que el CEO de HP salía en el listín telefónico. Un Steve Jobs de 12 años lo aprovechó para conseguir lo que nadie más se atrevía a pedir

Steve Jobs ya tenía prisa incluso cuando estaba entrando en su adolescencia. A sus doce años, el que iba a ser cofundador y CEO de Apple tenía la inquietud de montar un frecuenciómetro. Para quien no lo sepa, se trata de un aparato de laboratorio que sirve para medir la frecuencia de una señal eléctrica. Algo habitual en ingeniería, pero no precisamente el juguete típico de un niño de esa edad. Pero Steve se topó con un problema: no tenía piezas para poder hacerlo.

Así que Steve tuvo una idea: pedir esas piezas a alguien que entendiera de frecuenciómetros. A todo un experto. Así que consultó a ver quién podía ser ese experto que viviera cerca y encontró al tipo perfecto. Y ese tipo era el cofundador de Hewlett-Packard.

«Nadie me dijo que no. Yo sólo preguntaba»

Pocas personas se hubieran atrevido a hacer la llamada al mismísimo Bill Hewlett, pero Steve encontró su número en el listín telefónico y se lanzó a ello. El resto es historia, tal y como cuenta el propio Jobs en el siguiente vídeo.

Contestó él mismo al teléfono. Le dije «hola, me llamo Steve Jobs, tengo 12 años, estudio en el instituto, estoy haciendo un frecuenciómetro y me faltan unas piezas, y me preguntaba si usted tenía piezas de sobra que pudiera utilizar». Rió, me dio las piezas y me ofreció un trabajo de verano montando frecuenciómetros en la cadena de montaje de HP. Estaba en el paraíso.

Nunca me he encontrado a nadie que me dijera «no» por teléfono. Simplemente preguntaba. Y cuando la gente me llamaba a mí, buscaba siempre ser igual para dar de vuelta esa gratitud.

Mucha gente no coge el teléfono, mucha gente decide no preguntar, y eso es lo que separa a la gente que acaba haciendo cosas y la que simplemente desea hacerlas. Tienes que actuar, y tienes que estar dispuesto a fracasar, a estrellarte. Si tienes miedo a fallar no vas a llegar a ninguna parte.

Jobs eligió a Hewlett porque HP era la referencia tecnológica del Silicon Valley y vivía cerca, en Palo Alto. En aquella época (finales de los 60) las guías telefónicas todavía incluían los números de particulares, incluso los de los CEO. Steve había asistido antes a charlas de la compañía donde vio de cerca el ambiente innovador. Aun así, pocos chavales de 12 años se hubieran atrevido a marcar ese número.

Esta iniciativa de Jobs tuvo parte en muchas partes de la historia de la propia Apple. Lo que empezó como una afición de montar algo en casa terminó con un trabajo y un contacto directo con el CEO de una empresa. Bien podría haber hecho carrera ahí, aunque de sobra sabemos que la ambición de Steve era más alta.

Décadas después, aquella llamada se convirtió en una de las anécdotas más citadas de Jobs, pero la conexión con HP continuó. Steve Wozniak, futuro cofundador de Apple, también trabajaba en HP cuando empezó a diseñar los primeros Apple I y Apple II. Wozniak seguía en plantilla de HP mientras desarrollaba el ordenador que cambiaría la industria. Y en un giro aún más curioso, HP tuvo un campus en Cupertino que en 2010 vendió a Apple… para construir el Apple Park.

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Hubo una época en la que el CEO de HP salía en el listín telefónico. Un Steve Jobs de 12 años lo aprovechó para conseguir lo que nadie más se atrevía a pedir

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Miguel López

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