Japón lo ha probado todo para activar su natalidad. Ahora juega su última baza: pagarles a los jóvenes las apps de citas

Japón lo ha probado todo para activar su natalidad. Ahora juega su última baza: pagarles a los jóvenes las apps de citas

A problemas desesperados, soluciones desesperadas. En plena debacle demográfica, las autoridades de Kōchi (una prefectura del sur de Japón) han decidido ayudar a sus jóvenes a buscar pareja de una forma peculiar: pagándoles la suscripción a apps de citas. La ayuda solo está dirigida a residentes de menos de 40 años, no puede pasar de 20.000 yenes (110 euros) y se limita a una lista de redes sociales certificadas, pero da una idea de hasta qué punto está decidida la Administración a revertir la crisis de natalidad que empaña el futuro del país.

Que haya centrado el foco en las apps tampoco es casualidad.

Una ayuda para ligar. Japón no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados mientras su natalidad decrece a una velocidad récord y el país se adentra cada vez más en una hecatombe demográfica de consecuencias impredecibles

A lo largo de los últimos años las autoridades niponas han puesto en marcha programas millonarios para activar su natalidad, lo que incluye desde cuantiosos ‘cheques bebé’ a mejoras laborales que facilitan la conciliación. En pocos lugares han sido sin embargo tan imaginativos como en la prefectura de Kōchi. Allí el Gobierno ha decidido ayudar a sus jóvenes a pagar aplicaciones de citas.

«Ayudar a los solteros». La idea de Kōchi es tan simple como chocante. Hace unos días la prefectura anunció un «programa de subsidios para cubrir las tarifas de uso de apps». Así dicho quizás no parezca demasiado interesante, pero la cosa cambia cuando se baja al detalle. Su objetivo es muy específico: echar una mano a los jóvenes de la región que quieran darse de alta en plataformas de citas y, en último término, «ayudar a los solteros que deseen conocer a alguien o casarse».

Con letra pequeña. La medida, claro está, tiene letra pequeña. Solo pueden solicitarla residentes de Kōchi de entre 20 y 39 años y deben demostrar que la app empezó a usarse el 1 de abril. De hecho la ayuda está diseñada para pagar suscripciones entre abril de 2026 y marzo de 2027. Su importe también está limitado: en ningún caso podrá pasar de 20.000 yenes, unos 110 euros. 

Lo curioso es que Kōchi no es la primera en usar esa baza. En la región de Miyazaki también lanzaron un programa similar en 2025, aunque con una ayuda de solo 10.000 yenes anuales, y en Tokio incluso han impulsado una app de citas enfocada a un perfil de usuario muy concreto: gente que busque pareja estable.

¿Vale cualquier aplicación? No. Esa es otra de las peculiaridades de la iniciativa de Kōchi. La prefectura subvenciona solo suscripciones a ciertas apps preseleccionadas, aunque entre ellas se encuentra Tapple, una plataforma muy popular entre los solteros de Japón. Curiosamente hace justo un año incorporó una una función que permite a sus usuarios verificar de forma oficial su estado civil, lo que permite al resto de personas de la red saber si están o no casados. En la lista de Kōchi se incluyen también Pairs, D3 u Omiai, entre otras.

Una apuesta bien calibrada. Que las autoridades de Kōchi hayan decidido apostar justo por las apps de citas no es casualidad. Hace unos años el Gobierno realizó una encuesta en la que, entre otras cuestiones, preguntaba a los japoneses cómo habían conocido a sus parejas. La cuarta parte (25%) de quienes se habían casado reconocieron que contactaron con su media naranja a través de apps para ligar, lo que las convierte en la gran celestina del país. El 21% aseguró que había conocido a su cónyuge en el trabajo y el 10% en un centro de enseñanza.

¿Cuánto cuesta ligar? Tampoco es casualidad que Kōchi haya fijado su subvención en 110 euros anuales. «El precio actual de las cuotas anuales de membresía es de poco más de 20.000 yenes, así que fijamos la cantidad para cubrir la mayoría», explica un funcionario a The Sankei Shimbun

Los beneficiados por la medida solo tendrán que cubrir el resto de las costes. En su empeño por ponérselo lo más fácil posible a los solteros, la prefectura incluso tiene un programa específico que ayuda a quien se traslada a Kōchi para buscar novio o novia. De nuevo puede parecer una iniciativa extraña, pero en la sociedad nipona solo un porcentaje ínfimo de bebés nacen fuera del matrimonio. Si Kōchi (o cualquier otra región) quiere más niños antes necesita más parejas.

Objetivo: más bebés. Aunque Japón no es el único país que sufre los efectos del invierno demográfico, allí la situación es particularmente preocupante. Sus múltiples esfuerzos por reactivar su natalidad no parecen estar dando resultados (a diferencia de lo que parece ocurrir en Corea del Sur) y en 2025 el país anotó su décimo año consecutivo de declive, alcanzando un nuevo suelo histórico

El panorama es tan desalentador que Japón se está moviendo en mínimos demográficos que no esperaba ver hasta la década de 2040. Kōchi no es una excepción. Macrotrends muestra que lleva años perdiendo habitantes.

Imágenes | Kōchi Prefectura Victoriano Izquierdo (Unsplash)

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Japón lo ha probado todo para activar su natalidad. Ahora juega su última baza: pagarles a los jóvenes las apps de citas

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Carlos Prego

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