La energía nuclear ha generado durante décadas electricidad. China la está reinventando para otra cosa: la industria

La energía nuclear ha generado durante décadas electricidad. China la está reinventando para otra cosa: la industria

Durante décadas, las torres de refrigeración de las centrales nucleares simbolizaron una sola cosa: electricidad. Sin embargo, en la costa de la provincia de Jiangsu, China acaba de iniciar una maniobra que cambiará la utilidad de la fisión. Ya no se trata solo de encender bombillas; se trata de alimentar, con vapor limpio, el voraz corazón térmico de la industria pesada.

El primer hormigón de una nueva era. Según China National Nuclear Corporation (CNNC), se realizó el vertido del primer hormigón para la isla nuclear de la Unidad 1 del proyecto Xuwei. Este acto no es un trámite más, se trata del primer proyecto nuclear que rompe suelo en el año inaugural del 15º Plan Quinquenal de China, simbolizando un giro estratégico hacia aplicaciones energéticas diversificadas.

El proyecto, desarrollado por CNNC Suneng Nuclear Power, se ubica estratégicamente cerca del hub petroquímico de Lianyungang, una zona que requiere la asombrosa cantidad de 13.000 toneladas de vapor cada hora para mantener sus operaciones.

El concepto de la súper caldera. La gran innovación de Xuwei reside en su arquitectura técnica. Tal como explica Global Times, el proyecto es el primero en el mundo en acoplar dos generaciones distintas de reactores para maximizar la eficiencia térmica:

Este sistema de «doble acoplamiento» permite, según NucNet, que la planta sea útil para aplicaciones que van desde la refinación hasta la desalinización y la producción de acero, sectores que tradicionalmente han dependido exclusivamente de los combustibles fósiles.

Más limpio que el carbón. La urgencia de este proyecto responde a una necesidad climática crítica. La industria petroquímica es uno de los sectores más difíciles de descarbonizar debido a su demanda de calor constante. Las cifras proporcionadas por CNNC y validadas por medios como World News Nuclear son contundentes: una vez que la primera fase esté operativa, la planta suministrará 32,5 millones de toneladas de vapor industrial al año. Esto permitirá reducir el consumo de carbón estándar en 7,26 millones de toneladas y evitará la emisión de 19,6 millones de toneladas de CO2 anualmente.

Los avances de la tecnología de vanguardia. Para gestionar la complejidad de unir dos tipos de reactores tan distintos, los ingenieros chinos han recurrido a la Inteligencia Artificial y robótica. El equipo de diseño utilizó simulaciones digitales jerárquicas para crear la lógica de control del sistema, permitiendo que el calor y la electricidad se equilibren según la demanda de la red y de la industria.

En el terreno de la construcción, el avance no es menor. Li Quan, gerente del proyecto, explicó a Global Times que se están utilizando sistemas de soldadura automática por gas activo metálico (MAG) con seguimiento láser inteligente, una tecnología tres veces más eficiente que la soldadura manual. Además, subrayan que la tasa de localización de los equipos (tecnología 100% china) supera el 95%, impulsando una cadena de suministro nacional de alta tecnología.

¿Hacia un estándar global? Más allá de sus fronteras, China ve en Xuwei un modelo de exportación. La CNNC ha descrito el proyecto como una «solución china» para la transformación baja en carbono de industrias con alto consumo energético en todo el mundo. El objetivo es demostrar que el desarrollo industrial pesado no tiene por qué estar ligado a las chimeneas de carbón.

Este movimiento se alinea con el libro blanco de 2025 titulado «Planes y soluciones de China para la neutralidad de carbono», que aboga por un desarrollo seguro y ordenado de la energía nuclear no solo para la red eléctrica, sino para la calefacción limpia y la desalinización.

El contraste europeo. Mientras China apuesta por la energía nuclear para alimentar la industria pesada, en Europa el enfoque del calor residual está tomando un camino digital. Ciudades como Helsinki están encontrando una fuente de calor inesperada: los centros de datos. Como hemos explicado en Xataka, empresas como Telia o Microsoft están recuperando hasta el 90% del calor que generan sus servidores para inyectarlo en las redes de calefacción urbana (district heating). Un solo centro de datos en Finlandia puede calentar hasta 20.000 hogares.

Aunque la escala es distinta —China busca calor para fabricar acero y plásticos, mientras Finlandia busca abrigo para sus ciudadanos—, la filosofía es idéntica: en un mundo en crisis climática, desperdiciar el calor es un lujo que ya nadie se puede permitir. Ambos modelos demuestran que la transición energética depende de aprovechar cada caloría producida, ya venga de un núcleo de uranio o de un procesador de inteligencia artificial.

El fin del desperdicio térmico. El inicio de las obras en Xuwei marca un punto de inflexión. Como concluye el análisis de la CNNC, el proyecto es un «latido fuerte y claro» hacia la descarbonización profunda. China está intentando demostrar que la energía nuclear es la pieza del rompecabezas que faltaba para reconciliar la producción industrial masiva con los objetivos de emisiones netas cero.

Si el modelo de Xuwei tiene éxito, la imagen de la central nuclear como una isla aislada que solo produce electricidad pasará a la historia. El futuro del átomo parece estar, más bien, en su capacidad para convertirse en el «motor térmico» invisible de la civilización moderna.

Imagen | CNNC

Xataka | En Finlandia ya saben cómo lidiar con el exceso de calor de los centros de datos: convertirlo en calefacción urbana


La noticia

La energía nuclear ha generado durante décadas electricidad. China la está reinventando para otra cosa: la industria

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Alba Otero

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