
Mensajes de Slack intercambiados en 2022 entre dos directores regionales de Live Nation (desclasificados este pasado 12 de marzo en pleno juicio antimonopolio) describen a sus propios clientes como «idiotas» a los que están «robando a manos llenas». No son meros exabruptos privados: son el testimonio involuntario de cómo funciona una empresa que controla el 80% del mercado primario de venta de entradas en EE.UU. No es ninguna sorpresa para quienes llevan años pagando tarifas de aparcamiento de 250 dólares para un concierto de Kid Rock. Pero verlo por escrito tiene un peso especial.
Lo que dijeron. Ben Baker, entonces director regional de ticketing para recintos de Live Nation en Florida y Jeff Weinhold, director senior en la zona de Virginia, habían estado intercambiando impresiones sobre su trabajo durante meses. En una conversación Baker presumía de lo que estaba haciendo con los suplementos que subían el precio base de un concierto de Kid Rock en Tampa Bay. Baker escribió que los clientes eran «estúpidos» y que casi le daba pena aprovecharse de ellos. Weinhold respondía que tenía el parking VIP a 250 dólares. La réplica de Baker: estaban «robándoles a manos llenas, nena, así es como lo hacemos.»
Y hay más detalles: Baker habla de ingresos de 124.790 dólares en upsells (entradas mejoradas, tipo VIP o mejores asientos) para un concierto de Dead & Co., seguido de la sugerencia de Weinhold de subir los precios dinámicamente antes de enviar el correo de marketing. «LOL. Soy malvado», escribía Weinhold. Baker usaba el término interno «dyn up» para referirse a elevar precios mediante dynamic pricing. También hay conversaciones sobre cómo diseñar la interfaz de compra para que los nombres de los artistas aparezcan junto a los upsells, una técnica que el propio Baker admitía haber «robado» de la competencia.
Más allá de la anécdota. Live Nation trató de que los mensajes no llegaran al jurado. Sus abogados les quitaron importancia, y cuando se hicieron públicos, la empresa emitió un comunicado en el que los atribuía a «un empleado junior hablando con un amigo». No está claro a cuál de los dos directores regionales con responsabilidad sobre los precios se refieren como «junior».
Los abogados de los estados demandantes argumentaron precisamente que no son mensajes irrelevantes: los artistas no tienen interés en exprimir a sus fans, pero Live Nation puede hacerlo porque los artistas no tienen a dónde ir. El gigante controla aproximadamente el 80% del ticketing en los grandes recintos de EE.UU. y el 60% de la promoción de conciertos, según datos citados durante el juicio.
La construccióin del imperio. Esta concentración vertical no se construyó de la noche a la mañana. La fusión entre Live Nation y Ticketmaster se aprobó en 2010 y creó un modelo en el que la misma empresa promueve la gira, gestiona el recinto y vende las entradas. Después, Ticketmaster empezó a cobrar comisiones también por la reventa entre fans, lo que se notó especialmente durante la preventa del ‘Eras Tour’ de Taylor Swift en 2022, cuando el colapso del sistema derivó en una investigación del Departamento de Justicia y en vistas en el Congreso. Y el modelo de los precios dinámicos ya ha sido exportado con éxito (pecuniario) por todo el mundo.
El acuerdo. El 9 de marzo, el DOJ y Live Nation pactaron un acuerdo sorpresa que puso fin a la participación federal en el juicio sin que el juez fuera informado hasta el último momento. Los términos obligaban a la empresa a limitar sus tarifas de servicio al 15%, recortar contratos exclusivos con recintos a cuatro años, desinvertir en 13 anfiteatros y abrir su marketplace a competidores como SeatGeek. El pago acordado asciende a entre 280 y 300 millones de dólares para los estados que acepten el acuerdo. Lo que el pacto no contempla es la separación de Live Nation y Ticketmaster.
Y ahora. Más de 27 estados, entre ellos Nueva York, California e Illinois, rechazaron el acuerdo federal y decidieron continuar la demanda por su cuenta, ya que no se había abordado el crucial tema del monopolio. Además, el caso no es exclusivamente estadounidense. En septiembre de 2024, la Comisión Europea inició una investigación sobre Ticketmaster tras el escándalo de los precios de Oasis en el Reino Unido, donde las entradas pasaron de 135 a 350 libras en cuestión de minutos durante la venta.
El modelo de Live Nation no es un accidente ni una desviación. Los chats de Baker y Weinhold revelan, y eso es lo verdaderamente incómodo, que la política de la empresa lleva años siendo exactamente lo que parecía que era.
–
La noticia
«Les estamos robando a manos llenas»: los directivos de TicketMaster admiten en privado lo que sus clientes llevan años sospechando:
fue publicada originalmente en
Xataka
por
John Tones
.
