
El 27 de marzo de 1973, Marlon Brando rechazó el Oscar a Mejor actor por ‘El Padrino’ como protesta por el trato a los nativos americanos. Lo que nadie sabía entonces es que la estatuilla no desaparecería, sino que haría una gira por algunas manos muy insignes de Hollywood, entre otros Roger Moore y Charlie Chaplin. Esta es la historia de un premio que nunca existió y, aún así, llegó a duplicarse
El rechazo. El 27 de marzo de 1973, ante una audiencia de 85 millones de espectadores, Sacheen Littlefeather subió al escenario de la 45ª ceremonia de los Oscar y rechazó en nombre de Marlon Brando el premio a Mejor actor por ‘El Padrino’. El gesto fue histórico: fue el primer discurso político en directo de la gala, aunque no la primera vez que alguien rechazaba la estatuilla (precedieron a Brando el guionista Dudley Nichols en 1936 -por solidaridad con el Sindicato de Guionistas- y el actor George C. Scott en 1971 -que llamó a la ceremonia «un desfile de carne de dos horas»-). Pero lo que ocurrió con la estatuilla después de esa noche fue un misterio que se prolongó décadas.
Lo que nadie vio. Sacheen Littlefeather nunca llegó a tocar la estatuilla. Roger Moore (a pocos meses de debutar como James Bond, pero ya famoso por su papel televisivo como El Santo) la sostuvo durante todo el discurso. Cuando Littlefeather abandonó el escenario, Moore la siguió con el trofeo en la mano y comprobó que nadie había diseñado ningún protocolo para recoger un Oscar rechazado. Así que se lo llevó consigo.
El 1616. Según reconstruyó Bruce Davis, exdirector ejecutivo de la Academia, la estatuilla (número de serie 1616, no 1601 como se creyó durante años, fallo cuya explicación veremos ahora y que aún contamina múltiples crónicas del recorrido de este premio) acompañó a Moore a varias fiestas posteriores a la gala. De esa manera, presidió mesas repletas de comida y bebida y recibió «atención casi bondiana de un buen número de mujeres» antes de recalar durante dos semanas en la mansión del productor Albert Broccoli. Finalmente, el publicista de Moore, Jerry Pam, la devolvió a la Academia.
Salto a 1995. La historia parecía cerrada hasta que, en 1995, el actor reconvertido en agente Marty Ingels convocó una rueda de prensa con una afirmación explosiva: un cliente suyo poseía el Oscar rechazado por Brando y estaba dispuesto a subastarlo a beneficio de una causa benéfica. La Academia respondió de forma tajante: ese Oscar no existía. Y técnicamente, la Academia tenía razón. O no del todo.
Dos 1601. Ingels reveló el número de serie del trofeo: 1601. Los registros de la Academia indicaban que ese número correspondía a una estatuilla en préstamo en una exposición en Nueva York, y una llamada de teléfono confirmó que seguía allí. Pero entonces Ingels mandó una fotografía del trofeo en su poder y efectivamente, se pudo ver que el número grabado era el 1601: había dos estatuillas con el mismo número. Algo que nunca había ocurrido desde que la Academia comenzó a grabar seriales en los trofeos en 1950.
La explicación al embrollo apareció en un libro de registros anterior a la informatización de los archivos. Encima de la entrada que indicaba el préstamo de la estatuilla 1601 había otra línea borrada con corrector blanco. Vista al trasluz, la página revelaba el texto original: «1601 — desaparecido durante la 45ª ceremonia de los Oscar». La hipótesis más probable, según Davis, es que el responsable del inventario de estatuillas aquella noche mandara fabricar un duplicado del número 1601 y lo reintegrara silenciosamente a los archivos. Pero… ¿por qué? ¿Qué más pasó en esa ceremonia que llevara a hacer un duplicado?
Primerito robo. El 1601 que tenía Ingels no era el Oscar de Brando. Era el duplicado de otro trofeo robado aquella misma noche: las imágenes de vídeo de la ceremonia muestran que una de las estatuillas del premio al mejor documental, ‘Marjoe’, quedó olvidada en el podio cuando las luces se apagaron para una pausa publicitaria. Es, según los registros de la Academia, el único robo de un Oscar directamente del escenario en toda su historia.
Ahora, Chaplin. Mientras se resolvía el enigma del 1601, el destino del Oscar auténtico de Brando (el 1616 devuelto por Moore) tomó otro giro. Charlie Chaplin había ganado ese mismo año su primer Oscar por la banda sonora de ‘Candilejas’, una película de 1952 que, por un resquicio reglamentario ya solucionado al año siguiente, resultó elegible veinte años después de su rodaje. La estatuilla de Chaplin fue enviada por correo a Europa y llegó dañada. La familia de Chaplin la devolvió a la Academia pidiendo un reemplazo, y ésta grabó el nombre de Chaplin en el Oscar de Brando y lo envió a Londres.
Cincuenta años después. En agosto de 2022, el presidente de la Academia David Rubin emitió una disculpa formal a Littlefeather en la que calificó el trato recibido por sus declaraciones en nombre de Brando (abucheos y pataleos de los prohombres de la Academia) de «desproporcionado e injustificado» y reconoció que el daño a su carrera era «irreparable». Littlefeather respondió con ironía: «Solo han pasado 50 años. Tenemos que mantener nuestro sentido del humor; es nuestro método de supervivencia». Murió el 2 de octubre de ese mismo año, pocas semanas después del acto de homenaje que la Academia celebró en su honor. El trofeo marcado como 1601(A), el duplicado fabricado para cubrir el robo, nunca volvió a aparecer en público.
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La noticia
Marlon Brando rechazó un Oscar en 1973. Su auténtica historia es digna de la mejor película de suspense
fue publicada originalmente en
Xataka
por
John Tones
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