
El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca fue como un despertador para el resto de países. Provocó el auge del sentimiento de soberanía tecnológica europea, pero también el despertar en sus vecinos. Ese sentimiento se plasmó en el ‘Plan México‘, una estrategia para que el país deje de depender tanto de otros y donde la tecnología juega un papel fundamental. Porque México se ha propuesto meterse en la conversación de la industria de los semiconductores, y la OCDE acaba de decir que hay potencial.
Pero también algún que otro problema.
Intenciones. La intención de México es la de completar una serie de objetivos para convertirse en la décima economía del mundo y, dentro de esa estrategia, hay objetivos como el de disminuir la pobreza y la desigualdad, fomentar el turismo y promover las vacunas hechas en México. También generar 1,5 millones de empleos y potenciar la red tecnológica.
Entre las varias iniciativas para lograrlo, hay dos que sobresalen: los coches eléctricos para movilidad urbana (el proyecto Olinia del que esperamos novedades este verano) y los semiconductores (el proyecto Kutsari). México tiene experiencia en ambos campos porque hay potentes compañías que fabrican sus productos en el país, pero de ser la fábrica a contar con todas las patas de la cadena hay un paso.
Cómo va la cosa. Sin embargo, sin hacer mucho ruido, las instituciones se van moviendo. Puebla, Sonora y Jalisco son los tres nombres propios, las tres sedes escogidas para desarrollar ese plan que permita que México pase de ser un país que ensambla chips para otros a uno que los diseña, fabrica y vende.
Los tres estados están reforzando la inversión y consolidación de infraestructuras ya establecidas, así como la construcción de nuevos edificios y acuerdos para atraer y retener talento. En Sonora, por ejemplo, está en Corredor Comercial México-EUA. En Jalisco está el Intel Design Center, por lo que hay contactos y experiencia en circuitos integrados. Y Puebla tendrá una de las plantas de producción de semiconductores.
Fortalezas. La idea es empezar a producir chips para 2028 con la mirada puesta en la comercialización para 2029. Y más allá de lo que dice México, es interesante ver qué cuentan otros organismos. Aquí entra la OCDE con un mensaje optimista en el que apunta que México ya tiene esa experiencia en el ensamblaje y prueba de chips, por lo que tiene una base sobre la que escalar.
Aseguran que el país tiene «un futuro prometedor» y una posición favorable debido a su cercanía geográfica con el principal mercado mundial, una fuerza laboral amplia y con experiencia y un entramado industrial que, como decimos, ya se ha probado fabricando chips para otros. También cuentan con centros de datos y mucho terreno para energías renovables con los que alimentar la industria.
Algo que también destaca la OCDE es la base laboral con talento debido a que el 17% de los graduados mexicanos son de áreas de ingeniería, tres puntos por encima del promedio del conjunto de la OCDE.
La cara menos optimista. Ahora bien, no todo es tan optimista. Hay una diferencia entre «potencial y ejecución concreta» y hay posturas críticas con la capacidad del país para cumplir con los requisitos energéticos y de seguridad a la hora de desarrollar esta industria. Sobre la educación, si bien la OCDE señala esa cantidad de graduados en ingeniería, sólo el 16% de los jóvenes entre 15 y 19 años están inscritos en programas técnicos relacionados con el sector frente al 23% promedio de la organización.
El agua también puede ser un problema, pero si hay algo claro es que el país tiene más encarrilado ese futuro como productor de semiconductores que, por ejemplo, como creador de coches eléctricos en masa con sus propias baterías. Porque ahí entra en juego el litio y, aunque hay de sobra en México, una cosa es tenerlo y otra cosa refinarlo.
Imágenes | Mister rf, bandera de México, Centro de datos (editada)
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La noticia
México está metiendo la patita en la industria de los semiconductores. Hará falta algo más que buenas intenciones
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alejandro Alcolea
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