para que las empresas reduzcan 2 horas hasta final de año
El 1 de mayo se celebró el Día del Trabajo, pero México hizo mucho más que eso ese día cargado de simbolismo: inició su camino hacia la reducción de jornada de 40 horas con la entrada en vigor de la ley que regula la duración de la jornada laboral.
El cambio impulsado por el partido de la presidenta Claudia Sheinbaum no supone un cambio brusco, sino que con la entrada en vigor de la reforma secundaria de jornada laboral abre un proceso de adaptación para que las empresas modifiquen la organización de sus jornadas a la nueva normativa.
De 48 a 40 horas en cuatro pasos. México parte de una de las jornadas laborales más largas del mundo según datos de la OCDE. El límite legal actual es de 48 horas semanales, un techo que no se ha movido desde 1917. Sin embargo, la reforma busca rebajarlo de forma escalonada hasta confluir en las 40 horas semanales: el 1 de enero de 2027 el límite máximo será de 46 horas; bajará a 44 horas semanales en 2028, a 42 en 2029 y, finalmente, se fijará en 40 horas semanales para 2030. Cada año, dos horas menos.
El primer escalón vence el 1 de enero de 2027, lo que deja de margen a las empresas hasta esa fecha para reorganizar turnos, contratos y procesos. Todo ello sin que los trabajadores vean reducidos sus salarios ni sus prestaciones actuales, algo que la propia Ley Federal del Trabajo prohíbe expresamente.
Los deberes que trae la reforma. La publicación de la reforma laboral mexicana no solo activó el calendario. La nueva legislación establece como obligación patronal llevar un registro electrónico de la jornada laboral, lo que en México se conoce popularmente como reloj checador. Esa obligación entra en vigor el 1 de enero de 2027 y no se trata de un simple trámite.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) tendrá acceso a esos datos para comprobar que los límites de jornada se respetan de verdad. Las sanciones por no tener el registro en regla ya están fijadas y oscilan entre 29.327 y 586.550 pesos (entre 1.431 euros y 28.624 euros al cambio), equivalente a entre 250 y 5.000 veces la Unidad de Medida y Actualización. Además, la STPS deberá desarrollar mecanismos para recopilar y evaluar los datos sobre cómo se aplica la reducción de jornada.
La mayoría de empresas todavía no se han movido. El diagnóstico sobre el estado real de preparación de las empresas no es alentador. Los datos de un estudio de EY publicado por Diario de Yucatán con 165 empresas de México revela que el 72,7% está en lo que los propios analistas denominan «parálisis táctica»: conocen los detalles del cambio de jornada, lo han seguido de cerca, pero no han dado aún ningún paso concreto hacia su aplicación. Solo el 18% de las empresas considera que está realmente preparada para aplicar la nueva normativa laboral.
Como explicó Yeshua Gómez, associate partner de People Advisory Services en EY México a Expansión, «las compañías no están esperando porque no entiendan la reforma. Están esperando porque no saben cuánto les va a costar implementarla». El 85% identifica el coste como principal obstáculo para comenzar a tomar medidas, mientras que el 71% reconoce que depende de las horas extra de forma habitual para sostener su operativa diaria. Para esas empresas, el reto no es pasar de 48 a 46 horas en el papel, sino hacerlo desde jornadas reales que ya superan el límite de las 48 horas con frecuencia.
Jornada laboral más limitada, pero con más horas extras. La reforma también ha modificado la definición de jornada de trabajo, estableciendo la jornada diurna en un máximo de ocho horas, la nocturna en siete horas y la mixta podría alcanzar las siete horas y media. La única (e importante) excepción a esta norma, es que se podría prolongar la jornada por circunstancias extraordinarias.
Ese tiempo extraordinario, en cambio, se amplía de forma también gradual: hasta 9 horas durante 2026 y 2027, 10 horas en 2028, 11 horas para 2029 y un máximo de 12 horas para 2030. El objetivo es que la transición al cambio de jornada no golpee de forma brusca a los sectores más dependientes del trabajo extra, y ofrecerles herramientas para optimizar la jornada laboral de sus empleados, aunque sea a costa de pagar hasta tres veces más cara cada hora extra.
Imagen | Unsplash (Jesus Herrera, Kaden Taylor)
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La noticia
México ha activado la semana laboral de 40 horas: empieza la cuenta atrás para que las empresas recorten su jornada laboral
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Xataka
por
Rubén Andrés
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