
En 1993, tres jóvenes ingenieros se sentaron alrededor de una mesa en un Denny’s de Silicon Valley con una idea ambiciosa: crear procesadores capaces de generar gráficos 3D realistas en un ordenador. Treinta años después, el resultado de esa conversación se llama NVIDIA y es la compañía con mayor capitalización bursátil de la historia, con un valor de mercado que supera los 4,6 billones de dólares.
De aquellos tres fundadores, solo uno se ha mantenido al frente: Jensen Huang. Paradójicamente, Curtis Priem, el ingeniero que diseñó sus primeros chips, vive casi desconectado del mundo. Tomó un camino totalmente opuesto al de Huang vendiendo todas sus acciones de NVIDIA. Hoy sería la segunda persona más rica del mundo, solo por detrás de Elon Musk.
Tres ingenieros que solo querían gráficos de calidad
Jensen Huang, Chris Malachowsky y Curtis Priem eran tres jóvenes ingenieros que ya veían el potencial de las GPU mucho antes de que se convirtieran en el motor de la IA. En aquellos años, su objetivo tenía un enfoque mucho más práctico: hacer que los gráficos de los videojuegos mejoraran.
Según confirmaba el propio Jensen Huang en una entrevista para la Stanford Graduate School of Business, la iniciativa partió de sus dos socios. «Chris y Curtis dijeron que un día les gustaría dejar Sun Microsystems, y que les gustaría que yo averiguara para qué iban a dejarlo. Insistieron en que averiguara con ellos cómo construir una empresa». Meses después, NVIDIA era una realidad. La compañía arrancó con 40.000 dólares en el banco.
Huang acabó siendo la cara visible de la empresa, mientras que Priem se centró en la parte más técnica y Malachowsky quedó en un plano más discreto como alto ejecutivo. NVIDIA salió a bolsa en enero de 1999 con una valoración de unos 1.100 millones de dólares y, en ese momento, Priem ya poseía aproximadamente un 12,8% de la empresa.
El arquitecto invisible: Curtis Priem
Mientras Huang ejercía como CEO de la compañía, Priem trabajaba en la sombra diseñando la arquitectura que permitiría a los ingenieros programar los chips de NVIDIA.
No era la primera vez que hacía ese trabajo ya que había pasado por empresas como Vermont Microsystems, GenRad, IBM y Sun Microsystems, donde formó parte del equipo de diseño del IBM Professional Graphics Adapter, el primer procesador gráfico dedicado para PC. Priem acumuló a lo largo de su carrera cerca de 200 patentes en EEUU e internacionales, según se indica en el perfil de su fundación.
El papel de Priem en NVIDIA era tan técnico y tan alejado del foco mediático que el propio fundador contó a Forbes que sus compañeros habían creado una norma no escrita para él: «nunca pongas a Curtis delante de una cámara, y nunca pongas a Curtis delante de un cliente».
El hombre de los 600.000 millones de dólares
Priem nunca fue muy dado al ámbito empresarial, por lo que no terminaba de encontrarse cómodo en NVIDIA. Poco después de la salida a bolsa de la compañía, fundó la Priem Family Foundation y transfirió a ella más de tres cuartas partes de su participación en NVIDIA. Tal y como estima Fortune, habría sido el equivalente a unos 100 millones de acciones de NVIDIA. Para 2006, Priem ya había vendido la totalidad de sus acciones en la empresa.
Si Priem hubiera conservado su participación inicial del 12,8%, sin tener en cuenta la posible dilución de acciones, hoy esa participación valdría más de 597.000 millones de dólares. Esa cifra habría convertido a Priem en la segunda persona más rica del mundo, solo superado por Elon Musk.
En cambio, Forbes estima que el patrimonio actual de Priem se sitúa en unos 30 millones de dólares que le dan para vivir sin presiones, aunque reconoce que «Hice una pequeña locura. Y ojalá hubiera conservado algunas acciones más».
Filantropía y un reloj que le recuerda a NVIDIA dos veces al día
En la actualidad, Priem vive una gran casa en California, en una zona con cobertura de móvil poco fiable. Tiene avión privado, pero lo usa solo cuatro veces al año para viajar a su alma mater: el Instituto Politécnico Rensselaer, al que desde 2001 ha ido haciendo donaciones periódicas que suman ya más de 275 millones de dólares.
Según ha explicado, la filantropía le aporta «un propósito y cordura». Su fundación familiar se dedica a financiar proyectos educativos y de innovación en áreas como el arte, la ciencia y la tecnología, cuenta actualmente con unos 160 millones de dólares en activos y tiene previsto cesar su actividad en 2031.
Según recogía Fortune, Curtis Priem piensa en NVIDIA al menos dos veces al día: cuando se pone y cuando se quita su Omega Speedmaster X-33 Mars, un reloj que la propia NVIDIA le regaló con motivo de su quinto aniversario en la empresa.
Mientras tanto, el único de los tres fundadores que sigue en la compañía, Jensen Huang, acumula un patrimonio de unos 157.000 millones de dólares con apenas un 3% de participación. Y Chris Malachowsky, el otro cofundador, sigue como vicepresidente sénior de NVIDIA, con un patrimonio que, aunque desconocido con exactitud, le sitúa en la categoría de multimillonario…aunque no en los niveles que podría estar Priem.
Imagen | RPI, NVIDIA
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La noticia
NVIDIA fue fundada por tres ingenieros, pero solo Jensen Huang se mantiene como CEO: «Ojalá hubiera conservado algunas acciones»
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Xataka
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Rubén Andrés
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