La transición energética tiene una cara oculta que a menudo queda en segundo plano: no es solo decir adiós a los combustibles fósiles sino también pensar en qué hacer con esos terrenos degradados tras años de actividad extractiva. Las minas. Dejar esos terrenos explotados a su suerte es un desperdicio en todos los sentidos. Alemania lo sabe y ha impulsado la mayor intervención paisajística de Europa: el Distrito de los Lagos de Lusacia.
Lo ves mejor en la foto que ilustra este artículo: el antes y el después: lo que empezó como una red enormes minas de carbón a cielo abierto se está transformando en un complejo sistema de más de 20 lagos artificiales interconectados, un auténtico paraíso vacacional para navegar o dar una vuelta en bici. De hecho, ya puedes reservar una escapada allí.
El proyecto. Entre Berlín y Dresde, Alemania está transformando uno de los paisajes más degradados de Europa en el mayor sistema de lagos artificiales del continente: Lausitzer Seenland. Este es un proyecto de conversión de antiguas minas de lignito a cielo abierto en una red de 23 lagos que ocupan 13.600 hectáreas, diez de ellos conectados por canales navegables formando una superficie continua de 7.000 hectáreas.
La empresa estatal LMBV Lausitzer und Mitteldeutsche Bergbau-Verwaltungsgesellschaft) supervisa la ejecución técnica, que incluye la creación de infraestructuras para el turismo, como playas, puertos, zonas ciclables y de camping, junto con instalaciones de vanguardia. El proceso es largo y necesita mucho dinero: pasar de una mina a un lago seguro a largo plazo cuesta entre 200 y 600 millones de euros y solo en Lusacia ya ha costado 7.000 millones de euros.
Por qué es importante. Este proyecto representa el mayor esfuerzo de restauración ambiental de paisajes postmineros en Europa y constituye un caso de estudio relevante para la rehabilitación de áreas degradadas. Como recoge este análisis de la Agencia Federal de Medio Ambiente alemana, 19 de estos lagos ya han alcanzado un potencial ecológico bueno/alto. Es decir, que la recuperación es posible.
Más allá de la recuperación ecológica, los lagos también cumplen funciones de gestión hídrica: durante 2018, más de 62 millones de metros cúbicos fueron liberados desde los lagos para elevar niveles bajos de los ríos Spree y Schwarze Elster durante sequía, como recoge el medio local Niederlausitz Aktuell. El proyecto también tiene implicaciones socioeconómicas de peso: el gobierno ha destinado 40.000 millones de euros para fomentar esa transición desde la minería de las regiones carboníferas del este hacia otros vectores como el turismo sostenible.
Contexto. En la época de la República Democrática Alemana se extrajeron más de 2.000 millones de toneladas de lignito desde profundidades superiores a 60 metros, dejando enormes cráteres en el paisaje. Lusacia era la gasolina del país: en 1989, la producción de lignito allí alcanzó 195,1 millones de toneladas. En total, la minería a cielo abierto de lignito ha devastado 179.490 hectáreas en Alemania.
La reunificación alemana en 1990 marcó un antes y un después. La caída de demanda energética y que la Agencia Federal de Medio Ambiente lo clasificara como el lignito es el combustible fósil más contaminante trajo un desmantelamiento progresivo de su minería. Durante la década de los 90 a la LMBV se le encomendó el objetivo de restaurar 19 áreas de minería a cielo abierto en Lusacia. Como explica el doctor Uwe Steinhuber de LMBV, harán falta al menos dos generaciones para completarlo.
Cómo lo hacen. La rehabilitación de Lusacia se sustenta en la estabilización geotécnica y el control hidrológico activo, como recoge LMBV en este informe. Para transformar los cráteres mineros en lagos seguros, aplica técnicas de compactación por vibración profunda que previenen la licuefacción del suelo arenoso, mientras acelera el llenado mediante el desvío controlado de caudales del río Spree. El proceso es monitorizado por el satélite Copernicus, que detecta movimientos de terreno.
La química del agua es el otro gran desafío técnico en tanto en cuanto la oxidación de la pirita provoca una acidificación extrema como documenta el Canadian Journal of Soil Science. Para neutralizarlo emplean plantas de tratamiento y barcos, lo que les permite alcanzar los estándares de calidad de la Agencia Federal de Medio Ambiente.
Sí, pero. Ya hemos visto que el calendario es largo y el presupuesto astronómico, pero LMBV advierte que todavía queda: de momento han invertido 7.000 millones de euros, pero el coste total del proyecto (que incluye otras regiones) asciende a 13.800 millones. El proceso al completo terminará en esta década, pero será necesario aplicar vigilancia en las próximas generaciones, tanto de contaminantes como de la estabilidad geológica de la zona.
Pese a todos los esfuerzos, la rehabilitación dista mucho de ser ideal: de los 36 lagos evaluados por la Agencia Federal de Medio Ambiente (que incluye otros lagos fuera del distrito turístico), 12 obtuvieron clasificación «moderada» por mercurio o compuestos disruptores endocrinos como tributilestaño y uno presentó estado «pobre» por exceso de nutrientes. Hay evidencias científicas que respaldan que los suelos mineros presentan limitaciones físicas, químicas y biológicas severas que dificultan la restauración ecológica completa.
Portada | Tourismusverband Lausitzer Seenland (Steffen Rasche)
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La noticia
Alemania ha encontrado un filón para el turismo en el sitio más inesperado: está convirtiendo viejas minas en lagos
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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