Imagina que estás sentado en esa moderna cámara de tortura que llamamos “clase económica” en un avión transcontinental cuando, tras una hora en el aire del viaje de ocho horas de Nueva Jersey a Mallorca, el aparato da media vuelta para aterrizar en el punto de origen porque se activan los protocolos de amenaza de bomba.
Ahora deja de imaginar porque eso es, precisamente, lo que ocurrió este pasado 30 de mayo cuando el Boeing 767 de United Flight que cubría la ruta Newark – Palma de Mallorca tuvo que dar media vuelta con 12 tripulantes y 190 pasajeros de los que uno era el poseedor de un dispositivo Bluetooth con un nombre peculiar.
“Bomba”.
La “bomba Bluetooth”
El United Flight 236 debería ser un vuelo convencional más, pero los que se montaron en el del pasado sábado vivieron una aventura fuera de lo común. Cuando la nave sobrevolaba el Atlántico y en un periodo de entre 60 y 90 minutos tras el despegue, alguien se dio cuenta de un detalle inquietante: buscando redes Bluetooth, se encontraron un dispositivo llamado “BOMB”.
Si alguien llevara una bomba con conexión Bluetooth, dudo mucho que estuviera visible para todos y que, para colmo, se llamara “Bomba”, pero fue suficiente como para que la situación estallara. La tripulación, haciendo uso de la megafonía, pidió en repetidas ocasiones que se apagaran los dispositivos Bluetooth, incluso amenazando con dar media vuelta, pero tras ver que aún quedaban algunos encendidos y que la “bomba” estaba entre ellos, empezaron las maniobras.
En coordinación con el centro de operaciones de la compañía en Chicago, se decidió que lo mejor era declarar el estado de emergencia por bomba y regresar a Newark. El avión aterrizó como si nada, pero en tierra había un importante despliegue policial y de seguridad que obligó a los pasajeros a desalojar la nave dejando atrás el equipaje de mano.

Imagen | Flightradar24
Dentro del procedimiento, ahora eran las fuerzas de seguridad las que se iban a encargar de inspeccionar de nuevo ese equipaje. No ha trascendido realmente cuál era el aparato, pero lo que está claro es que no había ningún artefacto explosivo real. United no ha dado detalles, pero diferentes medios apuntan que un pasajero de 16 años tenía un dispositivo bautizado con ese nombre.
Algunos dicen que es una Fitbit, otros que es un altavoz Bluetooth. Tampoco se han dado detalles sobre las consecuencias que tendrá que afrontar el pasajero y todo ha quedado en una situación anecdótica y en una historia que esas 212 personas contarán en algún momento. Ahora bien, hay lecturas… interesantes.
La primera es que hay dispositivos a los que puedes cambiar el nombre de la conexión Bluetooth. Por ejemplo, el móvil lo podemos llamar como queramos, igual que ocurre con las redes Wi-Fi, pero hay otros a los que no es fácil cambiarles el nombre. Un altavoz o auriculares suelen tener el nombre que traen de fábrica, a no ser que cuenten con una app que permita, explícitamente, cambiar el identificador.
Esto es importante porque hay altavoces como los Bombox de JBL y, sobre todo, el Hama Bomb 3.0 que tienen ‘BOMB’ en el nombre. Evidentemente, no sólo pone eso y hay números y la marca, por lo que sería fácil deducir que se trata de un dispositivo totalmente diferente al de una bomba. También, si fuera el caso, el dispositivo iría apagado y no buscando Bluetooth todo el rato, por lo que lo que más sentido tiene es que se trate de un móvil con ese ‘apodo’ para el Bluetooth.
Dicho esto, cuando desde la tripulación se pidió desconectar el Bluetooth, si la persona iba con auriculares puede que ni se enterara y, de hacerlo, es un mensaje que podría interpretarse como “pon el modo avión”. Hay móviles que, cuando activan el modo avión, desactivan todas las comunicaciones inalámbricas, pero también los hay que sólo desactivan el Wi-Fi, la red móvil y dejan el Bluetooth para permitir la conexión con auriculares.
Esto es por intentar buscar explicación a una historia rocambolesca como pocas que tuvo final feliz para los pasajeros, pudiendo embarcar en un nuevo vuelo en la mañana del día siguiente, pero que puede ser muy seria para el gracioso o despistado dueño del dispositivo. Porque una cosa es tardar más en despegar, pero hacer que un avión de la vuelta, reubique a todos los pasajeros y la compañía pague las indemnizaciones… no es barato.
Y seguro que alguien en United Flight no está nada contento, como tampoco lo estaban los que iban en ese vuelo y que tenían cero información sobre lo que estaba ocurriendo teniendo, incluso, que acudir a Reddit para enterarse de la película e informar de la compensación de la compañía: un bono de 15 dólares para gastar en comida.
Moraleja: echa un ojo a cómo se llaman tus dispositivos.
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La noticia
Alguien pensó que era buena idea subir con un dispositivo Bluetooth llamado «Bomba» a un avión. Pasó lo que tenía que pasar
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alejandro Alcolea
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