En 2020, Apple le dio las gracias a Intel y se marchó. Entonces llegaron los chip M de Apple. La transición a Apple Silicon se tardó en completar unos dos años y desde entonces los Mac han ganado en rendimiento y eficiencia a niveles difíciles de creer. La arquitectura x86 quedó como un capítulo cerrado de la historia.
Ahora, cinco años después, Apple e Intel acaban de firmar un acuerdo preliminar para que Intel fabrique chips para dispositivos Apple. El Wall Street Journal lo ha confirmado, y aunque la palabra «preliminar» invita a la cautela, esto ya no es un rumor: es un trato sobre la mesa.
A inicios de semana ya se informaba de que Apple estaba explorando opciones con Intel y Samsung. Ahora el WSJ confirma que las conversaciones de más de un año han derivado en un acuerdo formal en los últimos meses. Todo un sprint.
El informe no dice que haya un contrato firmado y en vigor para producir chips, sino que ambas partes han alcanzado un acuerdo preliminar y que las conversaciones siguen activas. Apple mantiene dudas sobre la tecnología de Intel, y nada garantiza que esto avance tal y como suena hoy. ¿Acabará ocurriendo? Todo apunta a que sí. Pero todavía es pronto para darlo por hecho.
Qué chips fabricaría Intel y para qué productos
El trabajo entre ambas empresas (Apple e Intel) será similar al que ya tienen con su fabricante actual, TSMC. Intel fabricaría chips basados en diseños de Apple, sin meter mano en la arquitectura. No volveremos a ver un Intel Core i5 en un Mac. Será Apple quien diseñe los chips y le diga a Intel «házmelo».
Por lo que el espíritu Apple Silicon continúa. Apple seguiría siendo quien diseña cada procesador. Intel solo pone las fábricas. Eso significa que nosotros como usuarios no notaremos ninguna diferencia en rendimiento ni en funcionalidades. El chip sería Apple Silicon de principio a fin, fabricado en instalaciones de Intel.

Algo similar sucede con las pantallas, por ejemplo para los iPhone 17 Pro hay dos principales fabricantes: LG y Samsung. Sin embargo, no se aprecian diferencias entre una u otra porque están manufacuturadas bajo las directrices de Apple.
Lo que apuntan las fuentes es que Intel empezaría por los chips de gama base: los que van en el MacBook Air, el iPad Air o el Mac mini. Los modelos M con sufijo Pro, Max o Ultra (más complejos técnicamente) seguirían siendo territorio exclusivo de TSMC.
Tiene toda la lógica empezar por los chips de mayor volumen y menor riesgo técnico para probar si Intel puede cumplir con los estándares de Apple antes de arriesgar con los productos de mayor gama. Para los chips del iPhone, los plazos apuntan a 2028 como fecha más temprana
El informe del WSJ no especifica qué chip concreto está en juego, pero si los plazos apuntan a 2027-2028, los candidatos más lógicos serían el chip base del iPhone 21 que presumiblemente llevaría un A21 estándar. También podrán ser los chips de entrada de la serie M, donde un M7 o M8 base encajaría perfectamente con el perfil de «gama entrada, alto volumen» que Apple querría probar primero con Intel.

Hay otra posibilidad que no hay que descartar: que Intel no fabrique el chip completo, sino solo el «tile» de CPU dentro de una arquitectura chiplet. Donde diferentes partes del silicio se fabrican en distintas plantas y luego se ensamblan.
Sería una forma de reducir el riesgo para Apple y, al mismo tiempo, de darle a Intel un papel real en el proceso sin exigirle que iguale a TSMC en todo. Que Apple esté dispuesta a explorar cualquiera de esas opciones dice mucho sobre cómo ha cambiado la situación en los últimos doce meses.
Por qué Apple necesita esto ahora mismo
Durante más de una década, Apple ha confiado en TSMC para fabricar prácticamente todo su ecosistema Apple Silicon. Esa relación ha funcionado extraordinariamente bien, pero tiene un punto de fragilidad: toda la producción avanzada de TSMC está concentrada en Taiwán, y la demanda global de semiconductores lleva meses desbordando su capacidad.

Morris Chang (fundador de TSMC) y Tim Cook
La inteligencia artificial tiene mucho que ver en esto. Los grandes actores del sector están pagando lo que haga falta para asegurarse capacidad productiva, y Nvidia ha pasado a ser el cliente más prioritario de TSMC, desbancando a Apple de la posición privilegiada que ocupaba.
Las consecuencias ya son visibles: Tim Cook reconoció en la última llamada de resultados que los modelos de iPhone 17 sufrieron restricciones de suministro durante el trimestre porque Apple no pudo obtener suficientes chips A19 y A19 Pro.
Esta semana también hemos visto otro ejemplo: el Mac mini más barato desapareció del catálogo y el MacBook Neo ha enfrentado problemas de suministros en sus chip A18 Pro. Depender de un único proveedor cuando ese proveedor tiene más demanda de la que puede atender es una situación que Apple no puede permitirse mantener indefinidamente.

Trump, el gobierno americano y la capa política del acuerdo
Hay una dimensión en esta historia que va bastante más allá de la tecnología. Según el Wall Street Journal, el presidente Trump abogó personalmente por Intel ante Tim Cook en una reunión en la Casa Blanca. El gobierno de Estados Unidos tiene una participación directa en Intel, una apuesta explícita por fabricar semiconductores avanzados en suelo americano, y presionar a Apple para que fabrique chips con Intel encaja perfectamente en esa estrategia.
Apple, por su parte, lleva tiempo reforzando su compromiso con la fabricación estadounidense. El programa de inversión de 500.000 millones de dólares anunciado el año pasado es la prueba más grande de ese giro. Fabricar chips de Apple en fábricas de Intel en Estados Unidos resuelve varios problemas a la vez: diversifica el riesgo geopolítico de depender de Taiwán, reduce la presión del gobierno de Washington y refuerza el relato de que Apple es una empresa que construye en América.

Apple ya fabrica algunos chips en la planta de TSMC de Arizona
Lo que queda por resolver
Con todo esto sobre la mesa, conviene no perder de vista que «preliminar» es una palabra que carga con mucho peso en este contexto. Intel lleva años intentando reposicionarse como fabricante para terceros, y su nodo más avanzado, el 14A de 1,4 nanómetros, no llegará a producción hasta 2028. Para chips más inmediatos, Intel trabaja con su nodo 18A de 1,8nm, que es competitivo pero no está al nivel del proceso más avanzado de TSMC.

Apple tiene dudas técnicas sobre usar tecnología de fabricación que no sea la de TSMC, y esas dudas no desaparecen porque haya un acuerdo preliminar firmado. El nuevo CEO John Ternus asumirá el cargo el 1 de septiembre. Las piezas internas se están recolocando al mismo tiempo que se negocian acuerdos externos, y esa combinación no siempre es la más ágil para ejecutar.
Lo que sí parece claro es que Apple ha decidido que no puede seguir con todos los huevos en la misma cesta taiwanesa, y que Intel, con sus fábricas americanas y su nuevo CEO Lip-Bu Tan empeñado en reflotar el negocio, es la apuesta más lógica para empezar a cambiar eso.
Fuente | Wall Street Journal
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La noticia
Apple e Intel preparan un acuerdo histórico para fabricar los futuros procesadores del iPhone y el Mac, según el WSJ
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
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