
El váter de la cápsula Orión está siendo uno de los temas más comentados de Artemis II. No es para menos, pues facilita mucho la vida de los astronautas que van de camino a la Luna. Sin embargo, si sigue generando conversación después del lanzamiento ya no es por la novedad, sino más bien por las incidencias que está protagonizando. La última de ellas ha sido tan importante que incluso ha obligado a realizar algunas maniobras especiales con Orión.
Antecedentes. Hasta ahora, ninguna nave espacial disponía de nada parecido a un baño para los astronautas. Sí que existen opciones en instalaciones de larga estancia, como la Estación Espacial Internacional. Sin embargo, no había manera de evacuar durante los viajes por el espacio. Los astronautas de las misiones Apolo, por ejemplo, debían usar algo parecido a un preservativo para la orina y una especie de pañal con hueco para el papel higiénico en caso de que quisieran hacer aguas mayores. Por suerte, los astronautas de Artemis II cuentan con un sistema más avanzado.
No hay espacio para tanta orina. El baño de Orión utiliza una especie de manguera unida a un embudo que, mediante succión, atrae la orina hacia un tanque. Así, se solucionan los problemas de la microgravedad. Por otro lado, ese tanque tiene contacto directo con el exterior de la nave, de tal manera que la orina, una vez que está lleno, se libera directamente al espacio.
Granizado de orina. Desde que comenzó el viaje de los astronautas de Artemis II ha habido algunos problemas con el baño de la cápsula, pero casi todos se han solucionado. Desgraciadamente, hay otro que está siendo más difícil de solventar. Y es que las bajas temperaturas del exterior están congelando la orina, de manera que no puede salir del tanque.
Cambios de maniobra. Ante este problema, se decidió maniobrar con la cápsula de tal manera que el tanque y las tuberías estuviesen expuestas al Sol el mayor tiempo posible. Así, la orina debería descongelarse y liberarse sin problemas.
No fue suficiente. Desgraciadamente, si bien esta medida pareció ser útil en un principio, la exposición solar no es suficiente para tener la orina líquida en todo momento. Pasa mucho tiempo congelada, por lo que, de momento, los astronautas están teniendo que guardar su orina en bolsas y almacenarlas, exactamente igual que con las heces. Con estas últimas ya estaba establecido que se almacenarían y se llevarían de vuelta a la Tierra, pero con la orina lo más sencillo hubiese sido dejarla fluir por el espacio. Pero por ahora no es una opción, así que estas bolsitas tendrán que ocupar algo de espacio extra en la nave.
En el fondo es una buena noticia. Según declaraciones de la subdirectora del programa Orion para la NASA, Debbie Korth, recogidas por Ars Technica, el funcionamiento de la cápsula en general está siendo notablemente bueno. El buen desarrollo de todos los sistemas de la nave ha sorprendido gratamente a los ingenieros. Por eso, que el mayor quebradero de cabeza de los tripulantes de la nave sea que su orina se congela no deja de ser una buena noticia. Sería mucho peor que fallase algún sistema vital. En ese caso, nadie se fijaría en el baño de la cápsula. Que todo el mundo esté pendiente de él también es un triunfo.
Imagen | NASA | Freepik
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La noticia
Artemis II dispone de un baño que evacúa la orina de los astronautas al espacio. El problema es que se ha congelado
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
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