
El otro día, mientras me lavaba los dientes, mi cepillo eléctrico hizo un ruido extraño. No le di mayor importancia, pero pocos días después se repitió y esta vez vino acompañado de una clara bajada en la potencia. Finalmente ocurrió lo que se veía venir: dejó de funcionar.
Lo compré en 2020 por 17,99 euros, por lo que estoy más que satisfecha con el servicio prestado. Además, me pilló justo el día que acababan las ofertas de primavera de Amazon, así que corrí a buscar un sustituto. Lo que me encontré me dejó bastante sorprendida.
Una oferta enorme (y carísima)
Hace seis años que compré mi malogrado cepillo Oral-B Vitality. Seis años en los que no me he enterado de qué se cocía en el mercado de los cepillos de dientes eléctricos, por lo que sea, tampoco me ha interesado. Antes de nada, aclaro que directamente me fui a ver la oferta de Oral-B porque estaba contenta con mi anterior cepillo, pero sobre todo porque aún tenía varios cabezales por estrenar.
En 2020 era conocedora de que había modelos bastante más caros que el que yo elegí y de hecho esta vez entré a Amazon con la idea de mirar algún modelo un poco más avanzado, lo que no esperaba era encontrarme con estos precios.
La portada de ofertas de primavera de Oral B
La oferta más destacada en la página de Oral-B es el Oral-B iO 10, que costaba 299 euros (hoy cuesta 309 euros), pero los que le seguían no se quedaban cortos; 289, 199, alguno de 129 euros… una auténtica locura. En qué momento los cepillos eléctricos se han convertido en un producto de lujo, pensé.
Estos cepillos ultracaros tienen pantalla a color, base magnética, estuche de viaje con función carga, siete modos de limpieza y por supuesto IA, que no falte la IA. Entiendo que muchas de estas funciones serán muy prácticas y tienen su público, pero personalmente no me pienso gastar tres cifras en un cepillo de dientes.
Además de los precios, hay un montón de modelos y cuesta bastante entender cuales son sus diferencias. De repente me vi buscando comparativas y leyendo hojas de especificaciones. Para un cepillo de dientes.
La premiumización de lo cotidiano
Es un fenómeno que afecta a todo tipo de productos y servicios. Lo estamos viendo con las panaderías gourmet, las cafeterías de especialidad y hasta con los kebabs. Otro establecimiento que hemos visto premiumizarse recientemente son las papelerías. Son productos tradicionalmente baratos a los que se les da una pátina de lujo y exclusividad para justificar precios mucho más elevados.
Con los cepillos de dientes eléctricos se suma además el punto techie. En los móviles ya hace mucho que superamos la barrera de los 1.000 euros y lo tenemos normalizado, pero en su día también nos parecía una locura. Lo han conseguido a base de funciones exclusivas, diseños con materiales premium y también el fenómeno de la compra aspiracional.
No me esperaba que con los cepillos de dientes hubiera pasado lo mismo; dotándolos de infinidad de funciones, justifican pagar 300 euros por algo tan básico como es lavarnos los dientes.
El elegido
Viendo los precios y sabiendo que no pensaba pagar más de 50 euros, mi abanico se redujo drásticamente. El Oral-B iO 2 era una de las opciones que barajé. Cuesta 50 euros y no es el modelo más básico de todos. Entre sus ventajas está que viene con un estuche de viaje y un soporte para guardar dos cabezales, además de un sensor de presión y temporizador.
Llegué a tenerlo en la cesta, pero finalmente acabé comprándome el Oral-B Vitality Pro, que básicamente es el mismo modelo que ya compré en 2020, pero con un par de funciones nuevas y diseño en color negro. Pagué 22 euros y espero que me dure otros seis años.
Imágenes | Xataka, Amazon
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La noticia
Cuando mi antiguo cepillo eléctrico se rompió, descubrí la dura realidad: los nuevos valen hasta 300 euros
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Amparo Babiloni
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