
En los últimos años, la imagen del neandertal bruto ha ido desvaneciéndose a base de los diferentes descubrimientos que se van haciendo. Ahora sabemos que enterraban a sus muertos, que hacían arte y que dominaban el fuego, pero también sabemos ahora que fueron los primeros en la industria química al crear el primer pegamento sintético del mundo: el alquitrán de abedul. Aunque bajo su ingenio, este también puede ser un gran integrante de alta medicina prehistórica.
Lo nuevo que sabemos. Más allá de un gran pegamento, este alquitrán lo pudieron usar los neandertales como un potente antiséptico para curar heridas y evitar infecciones mortales, como los que tenemos en nuestro botiquín casero.
Esto es algo que se sabe gracias a la investigación publicada en este mes de marzo en la revista PLOS One que ha puesto a prueba la eficacia de este material prehistórico en la cura de heridas. Para asegurarse de que sus conclusiones eran fieles a la realidad del Pleistoceno, el equipo no se limitó a analizar muestras modernas compradas en laboratorio, sino que replicaron los métodos de extracción neandertales.
Cómo se hizo. Para ello utilizaron técnicas accesibles para los homínidos de la época, como la destilación en primitivos pozos de arcilla y la condensación del humo de la corteza de abedul sobre superficies de piedra.
Poniéndolo a prueba. Una vez que se tenía este alquitrán «al estilo neandertal», lo enfrentaron en el laboratorio a varias cepas bacterianas comunes. Y el resultado demostró que contaba con fuertes propiedades antibacterianas, siendo especialmente útil para atacar a las bacterias Staphylococcus aureus, que es una bacteria que puede causar infecciones en las heridas sobre la piel.
Y si vamos más allá, en nuestro día a día también la estamos ‘aguantando’ porque es una de las famosas ‘superbacterias’ contra las que cada vez tenemos menos antibióticos para actuar.
Más que una tirita. Si te cortabas o sufrías una herida cazando hace 100.000 años, una simple infección podía ser una sentencia de muerte. Es por ello que el estudio sugiere que los neandertales, al manipular la corteza de abedul para hacer su adhesivo, probablemente descubrieron sus beneficios médicos de forma empírica. Simplemente observando que, poniéndolo en la herida, veían cómo no comenzaba a tener un mal aspecto.
Es por ello que estamos ante un descubrimiento que transforma nuestra visión de los recursos tecnológicos de los neandertales, puesto que ahora sabemos que el producto era un auténtico ‘multiusos’ de la época.
Sus usos. El primero de ellos es como adhesivo industrial para poder fabricar armas compuestas, pero también como antibiótico y antiséptico ante los cortes, como si fuera nuestro preciado ‘betadine’ o clorhexidina. Ahora también se abre una puerta para ver su uso en nuestro día a día, aunque para ello todavía hay mucha investigación por delante en los muchos frentes abiertos para poder encontrar cualquier sustancia que pueda atacar a las bacterias que más dolores de cabeza nos están dando.
Imágenes | Marc Tremblay
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La noticia
Los neandertales no solo descubrieron el pegamento: el alquitrán de abedul era su propio «Betadine» prehistórico
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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