La historia de la escritura parecía intocable. Hasta que unos investigadores descubrieron una tablilla en la Isla de Pascua

La historia de la escritura parecía intocable. Hasta que unos investigadores descubrieron una tablilla en la Isla de Pascua

La Isla de Pascua es conocida sobre todo por los moáis, enormes esculturas con forma de cabeza que los nativos tallaron en toba volcánica y llevan décadas fascinando a los científicos. En la ínsula polinesia hay sin embargo otro enigma arqueológico mucho menos visible pero igual (o incluso más) importante para la humanidad: el rongo rongo, el sistema de escritura pictográfico empleado por el pueblo Rapa Nui. Los lingüistas aún no han podido descifrar sus signos, pero sobre todo les inquieta una duda: ¿Cuándo se inventó?

Quizás parezca algo anecdótico, pero la respuesta supondría un hito que trascendería la Polinesia y nos ayudaría a comprender mejor cómo la humanidad alumbró uno de los inventos que más ha influido en la historia: la escritura.

Una palabra: rongo rongo. No es ni de lejos tan conocido como los moáis, pero el rongo rongo es uno de los tesoros más fascinantes que les debemos a los Rapa Nui, los nativos polinesios de la isla de Pascua. Básicamente consiste en un sistema de escritura basado en pictogramas que se conserva en una serie de tablillas repartidas por el mundo. Los expertos calculan que se compone de 400 caracteres, aunque su significado y lógica sigue rodeado de incógnitas.

Los expertos no han logrado descifrarlo aún, algo comprensible si se tienen en cuenta dos datos. Primero, que aunque el rongo rongo tiene siglos de historia los europeos no se interesaron por él hasta el XIX. El mérito se lo debemos en gran medida al misionero francés Eugene Eyraud, quien poco antes de morir describió los símbolos que cubrían tablillas y bastones de madera localizados en la isla polinesia. El segundo dato es que conservamos un número bastante limitado de tablas grabadas, piezas que además se reparten por lugares como Roma, Honolulu o Nueva York.

El gran misterio. Hace unos años Silvia Ferrara, profesora del Departamento de Filología Clásica y Estudios Italianos de la Universidad de Bolonia, explicaba a la BBC por qué el desafío es tan complicado: «Nadie ha reconstruido la correspondencia sistemática entre cada signo y los sonidos que registra». A simple vista los glifos parecen representar siluetas de animales, plantas, personas, artefactos y diseños geométricos, pero comprenderlos requiere aclarar cuestiones tan básicas como si dos signos similares entre sí, con ligeras variaciones, representan el mismo sonido.

Lo curioso es que, por complejo que resulte ese desafío, no es lo que más fascina a los expertos. Hay otra pregunta que les inquieta aún más: ¿Cuándo y cómo se creó el rongo rongo? ¿Fue algo que idearon los nativos de la Isla de Pascua o se desarrolló tras la llegada de los primeros navegantes europeos, a comienzos del siglo XVII? La clave ya no es tanto entender qué dicen los pictogramas como aclarar quiénes, cuándo, cómo y bajo qué influencia crearon el sistema.

¿Es tan importante? Sí. Y la razón es muy sencilla. Idiomas hay muchos (muchísimos), pero sistemas de escritura desarrollados desde cero, de forma independiente, hay muy pocos (poquísimos). «Para muchos la escritura representa una cualidad esencial de la civilización. Existen cuatro casos y lugares en la historia de la humanidad donde la escritura se inventó desde cero sin ningún conocimiento previo», explicaba en 2010 Christopher Woods, del Instituto para el Estudio de Culturas Antiguas de la Universidad de Chicago.

Ese ‘milagro’ se obró básicamente en Mesopotamia, Egipto, China y Mesoamérica. «Es probable que todos los demás sistemas de escritura hayan evolucionado a partir de los cuatro sistemas», detallaba el experto. Si el rongo rongo se desarrolló en la Isla de Pascua básicamente tras la llegada de los europeos, en el siglo XVII, esa ‘foto’ no cambiaría. Sería una creación valiosa, aunque no ‘independiente’. Su origen se explicaría por influencias externas. 

Pero… ¿Y si fueron los Rapa Nui quienes idearon el sistema de forma totalmente autónoma? Al fin y al cabo se sabe que, pese a ser una isla remota en plena Polinesia, los nativos llegaron allí varios siglos antes que los navegantes holandeses.

Resolviendo la incógnita. Convencida de que ese es el gran enigma de la Isla de Pascua (con permiso de los máis), hace unos años Ferrara intentó aclarar la cronología de la escritura rongo rongo. El estudio, realizado junto a otros colegas y cuyas conclusiones se recogieron en Scientific Reports, se centró en cuatro tablillas grabadas que se conservan en Roma. Para averiguar de qué época eran los investigadores las sometieron a datación por radiocarbono y pidieron a un botánico que analizase sus materiales.

¿Qué averiguaron? Que tres de las tablillas parecen haberse usado en el siglo XIX, después de la llegada de los europeos a la isla. La cuarta sin embargo reservaba una sorpresa: apunta a un período comprendido entre 1493 y 1509. “Destaca como una anomalía en nuestro modelo cronológico, ya que muestra una antigüedad anterior a la llegada de los europeos”, revela la profesora Sahra Talamo, también de la Universidad de Bolonia. Ese hallazgo abre un horizonte fascinante que contradice la versión de que el rongo rongo floreció bajo la influencia de navegantes occidentales.

“La narrativa común siempre ha sido una en la que la población local fue expuesta a la escritura cuando los europeos llegaron a la isla a partir de 1722 y esto fue lo que impulsó la creación de la escritura, como una suerte de resultado de una transmisión, de exposición a un sistema de escritura preexistente”, comenta Ferrara a la BBC. Su trabajo abre otra puerta: sugiere que el rongo rongo fue una “invención original, una innovación que ocurrió porque los cerebros de gente local los llevó en esa dirección”.

Camino por recorrer. Aunque la investigación de Ferrara y Talamo es fascinante y arroja luz sobre los orígenes de la escritura de Rapa Nui, lo cierto es que no zanja el debate. No al menos de forma definitiva. El análisis por radiocarbono concluyó que una tablilla puede datarse entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, pero eso, admite la propia docente, no significa necesariamente que el grabado que contiene sea de la misma época. Es decir, la inscripción puede haberse realizado también en el siglo XIX, solo que su autor decidió hacerla sobre una tablilla del XVI.

Es una posibilidad, aunque Ferrara desliza que sería extraño que algún nativo decidiera escribir sobre un pedazo de madera cortado varios siglos antes. ¿Qué sentido tendría? ¿Por qué iba alguien a usar un soporte que, por su antigüedad, no era el más práctico para plasmar pictogramas? “Dadas las condiciones de conservación, no podemos suponer una fecha mucho posterior a la de la tala de la madera usada para la tablilla”, reivindica. Del mismo modo, recuerda que el hecho de que las otras tres tablillas se elaborasen tras la llegada de los europeos no prueba que la escritura surgiese entonces. Se usó en el XIX, pero sus orígenes pueden ser previos.

¿Eso es todo? No. Hay otro argumento a favor de la tesis de Ferrara que, aunque no se apoya en estudios de radiocarbono, es igual de sugerente. Los glifos usados por los nativos de la Isla de Pascua difieren de cualquier otro sistema de escritura conocido. Incluso “carecen de paralelismos cercanos”, deslizan desde la Universidad de Bolonia. Eso refuerza la tesis de que el rongo rongo nació en la propia ínsula polinesia. De confirmarse, sería un hito para los nativos de Rapa Nui, pero también para la humanidad, que sumaría un nuevo caso de estudio para comprender un fenómeno fascinante: cómo nuestros ancestros crearon la escritura.

Imágenes | Sophie Laurent (Unsplash), Wikipedia y Università di Bologna

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La historia de la escritura parecía intocable. Hasta que unos investigadores descubrieron una tablilla en la Isla de Pascua

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Carlos Prego

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