«Soy la típica millennial nostálgica, lo reconozco».
Así encabeza nuestra compañera Laura Sacristán de Xataka Móvil el artículo en el que narra su experiencia completando el álbum de cromos del Mundial… de forma digital. Es una frase que podría resumir todo el texto que está por venir.
Y es que si uno se siente Don Quijote frente a los molinos cuando trata de completar el álbum mundialista de Panini. Ese que la compañía ha lanzado con la puntualidad propia de quien sabe que tiene un buen negocio entre manos.
Entre la pujanza del mundo fife, la especulación y el sentimiento de nostalgia, uno se compra el álbum dando por hecho que será poco menos que imposible completarlo.
Trabajando a destajo
Pero no parece suficiente.
“Nunca había empezado de esta manera, sobre todo en España y en Portugal. En Brasil siempre ha sido una locura, pero, este año, hay falta de producto y estamos produciendo 24 horas al día. No lo esperábamos”
Las declaraciones son de Lluís Torrent, director general de Panini en España, a elDiario.es, quien acepta que hay una rotura de stock en los cromos que demanda nuestro país. Y es que la compañía asegura que no había visto una fiebre igual por los cromos mundialistas en nuestro país como este año. Aunque el público es fiel con el álbum de cada año, los Mundiales tienen algo especial y eso también se deja ver en la cuenta de resultados sumando a más adeptos.
«Hay adultos que se han reenganchado. Hay hambre y se compran cajas enteras«, explica Torrent al medio digital. Y nuestra compañera lo confirma. Si ha dado el salto al digital es por un motivo muy sencillo: desesperación. «Están agotados en todas partes» es la respuesta que más ha escuchado en los últimos días. Harta, se ha olvidado del cromo físico.
“Los cromos también sirven de herramienta de socialización, hay que saber ordenarlos, intercambiarlos, tienen un aspecto positivo de convivencia y de sociabilidad”, asegura Torrent. El problema es cuando el especulador se adueña de ese «aspecto positivo de convivencia y sociabilidad».
Tanto a Laura Sacristán, como a Torrent, como a todo aquel que se acerca a un kiosco, quienes los regentan les dan la misma respuesta: «la gente se lleva cajas enteras». La escasez se mantiene en el mercado tres semanas después de este reportaje de El Periódico. Quien hablaba entonces era Narayan, responsable de un kiosco en Sant Cugat del Vallés, asegurando que incluso a ellos mismos les han rechazado pedidos más abundantes para sus puntos de venta.
Más de 600 kilómetros más allá, en la plaza de Puerta Cerrada en pleno centro madrileño, otro kiosquero le da la misma respuesta a unos niños que tratan de calmar su sed de cromos. Niños que pueden ir a buscar los que más les interesan apenas unos cientos de metros más allá. En la parte baja del Rastro, los aficionados se reúnen cada domingo para intercambiar los cromos repetidos y completar la colección.
O comprarlos.
Porque lo cierto es que no faltan quienes revenden los cromos más perseguidos. En portales digitales de compraventa no es complicado encontrar cromos sueltos a 30 euros (el equivalente a 20 sobres cerrados) si hablamos de Cristiano Ronaldo o Messi. Para un «extra sticker», los cromos premium que Panini ha lanzado junto a la colección estándar con otras 80 estampas, los precios individuales parten de los 50 euros y en algunos alcanzan los 150 euros.
Pese a todo, Torrent defiende que hay la misma probabilidad de que un sobre contenga la pegatina de Lamine Yamal a que cuente con la JK Duverne, el defensa haitiano que juega para el equipo belga KAA Gent. Este Mundial, además, tiene especial interés para los coleccionistas porque todo apunta, si ya nadie lo remedia, que será el último para Messi, Cristiano Ronaldo y Neymar.
Pero además, la colección es más amplia que nunca porque en el Mundial juegan más selecciones que nunca. El resultado: 980 cromos que representan a los jugadores de las 48 selecciones que completan el torneo esta vez.
Una cifra nunca vista en el álbum mundialista de Panini y que cae como agua de mayo a la empresa italiana que este año facturará más de 100 millones de euros en España. Una ínfima parte del resultado global que se estima en 1.400 millones de euros en esta edición, señalan en Diario de Sevilla.
Un imperio construido sobre dos fábricas, una en Italia y otra en Brasil.
Un imperio construido sobre la ansiedad infantil, el hambre acumulado durante los cuatro años del ciclo mundialista y, sobre todo, la sed nostálgica que parece insaciable entre la generación millennial.
Foto | Panini y FIFA
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La noticia
Panini, sobre la escasez de cromos del Mundial: «Se compran cajas enteras, hay falta de producto y estamos produciendo las 24 horas»
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alberto de la Torre
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