Hemos pasado de mirar la inteligencia artificial con curiosidad a tenerla cada vez más cerca. Muchos la usan para resumir textos, ordenar ideas, estudiar, o resolver pequeñas tareas del trabajo. La sensación es clara: estos servicios empiezan a formar parte de nuestra vida digital. Pero hay una frontera muy concreta que cambia la conversación. Una cosa es probar una herramienta gratuita, con sus límites, y otra muy distinta es pagar cada mes por una versión más avanzada que desbloquea mayores beneficios.
Ahí entra Malta, que recientemente anunció junto a OpenAI una alianza que la compañía presenta como la primera de este tipo en el mundo. La medida permitirá acceder durante un año y sin coste directo a ChatGPT Plus. Times of Malta añade una pieza importante: el acuerdo también incluye a Microsoft, de modo que los participantes podrán optar por ChatGPT Plus o por Microsoft 365 Personal Copilot. La condición, en cualquier caso, no es menor: antes hay que completar una formación básica sobre cómo usar estas herramientas.
El programa se articula alrededor de “AI for Everyone”, un curso online nacional desarrollado por la Universidad de Malta y pensado para explicar qué es la IA, qué puede hacer, qué límites tiene y cómo utilizarla de forma responsable en casa y en el trabajo. El Gobierno maltés habla de una formación de aproximadamente dos horas. OpenAI explica que la primera fase está prevista para mayo y que la Malta Digital Innovation Authority se encargará de gestionar la distribución entre los participantes elegibles. La iniciativa crecerá a medida que más residentes en Malta y ciudadanos malteses en el extranjero completen el curso.
Una iniciativa que va más allá de ChatGPT Plus gratis
Para OpenAI, el acuerdo encaja dentro de una estrategia más amplia. La compañía de inteligencia artificial lo sitúa bajo OpenAI for Countries, su iniciativa para trabajar con gobiernos e instituciones que quieren pasar del interés inicial por la IA a programas nacionales de adopción. La idea no es aplicar el mismo modelo en todas partes, sino adaptarlo a prioridades locales como educación, servicios públicos, apoyo a startups o alfabetización digital. Microsoft aparece en la ecuación por otra vía: su colaboración con el país viene de un acuerdo previo para introducir Copilot en la administración pública. Lo que no se ha hecho público, eso sí, son los detalles financieros del nuevo acuerdo.
Malta intenta presentar la iniciativa como algo más ambicioso que una promoción tecnológica. El Gobierno sostiene que el objetivo principal es dar a la población una comprensión amplia de la IA para que pueda utilizarla de manera segura, responsable y con confianza. Esa formulación es importante, porque desplaza el foco desde la herramienta hacia la competencia. Silvio Schembri, ministro de Economía, lo resumió al plantearlo como una forma de convertir un concepto todavía poco familiar en una ayuda práctica para familias, estudiantes y trabajadores. No se trata solo de probar servicios avanzados, sino de aprender a incorporarlos a tareas reales.
El contexto ayuda a entender por qué Malta puede plantear una iniciativa de este tipo. Según la Comisión Europea, el país obtiene muy buenos resultados en adopción de IA y digitalización empresarial, y destaca especialmente en la digitalización de los servicios públicos. Además, ya ha alcanzado el 100% de cobertura en redes de muy alta capacidad y el 100% de cobertura básica 5G, en línea con los objetivos de la Década Digital. Es decir, Malta no parte de cero: tiene una base tecnológica sólida sobre la que intentar llevar la IA a más ciudadanos.

La Valeta, capital de Malta
La otra lectura es menos vistosa, pero necesaria. Que Malta esté bien situada en digitalización no implica que la adopción de la IA vaya a ser automática ni homogénea. Bruselas sitúa en el 63% la proporción de población con al menos competencias digitales básicas, aunque también señala diferencias asociadas al nivel educativo. Ese matiz explica parte del sentido del programa: si la IA empieza a convertirse en una herramienta habitual, el problema no será solo quién puede acceder a ella, sino quién sabe aprovecharla de verdad.
En el fondo, Malta está ensayando una respuesta a una pregunta que muchos países tendrán que hacerse pronto: qué significa preparar a la población para una economía donde la IA empieza a colarse en tareas muy cotidianas. OpenAI habla de la inteligencia como una utilidad nacional, una expresión ambiciosa pero útil para entender el movimiento. El punto no es que todos usen la misma herramienta, sino que más personas tengan una base mínima para decidir cuándo usarla, cuándo desconfiar y cómo convertirla en una ayuda real.
Habrá que ver hasta dónde puede llegar una formación de unas dos horas. Malta es un país pequeño y eso lo convierte en un experimento manejable, pero las preguntas importantes quedan para más adelante: cuántas personas harán el curso, cuántas activarán después la herramienta y cuántas la incorporarán de verdad a su vida diaria. La respuesta solo llegará con el tiempo. Aun así, que el acceso a herramientas avanzadas vaya acompañado de una mínima alfabetización en IA no parece un mal punto de partida.
Imágenes | Gobierno de Malta | Tchoutcho Dantine de Thier | Solen Feyissa
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La noticia
Un país de la UE será el primero en ofrecer ChatGPT Plus gratis durante un año: antes habrá que hacer un curso de dos horas
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
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